viernes, marzo 1, 2024
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De Acarigua a Maturín 

Disfruta de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

En el fútbol, a diferencia de otros deportes en los que el poder físico es casi decisivo, esto no es importante. Sí la habilidad, el pensar sobre los acontecimientos de los partidos, aquellas gambetas que resuelven una jugada, un juego en milésimas de segundos. Y si no es así, bueno, ahí está Yeferson Soteldo para que con sus mañas y trucos hable del asunto. Lo vimos el martes en la noche en Maturín, y los chilenos también pueden hablar de esto.

Nunca consiguieron el conjuro para detenerlo, para minimizarlo, para devolver a su lugar de “enanos” del fútbol. Qué va. Soteldo les avisó cuándo venía, por dónde iba, pero no hubo defensor de Chile que diera con el resultado. Nacido en Acarigua, voló hasta la capital de Monagas para darle alegría a la muchedumbre, a todo el país que, esperanzado luego del empate ante Brasil ha vuelto a entregar sus sentimientos venezolanistas a la camiseta Vinotinto…

Porque así ha vuelto a ser. Luego de decepciones y fracasos, ese constante no ir a Mundial que había sido una frustración inapelable, ha renacido ese anhelo. Y esta vez, según parece, no es una falsa ilusión, sino de verdad. No solo por su fútbol, sino más bien por las convicciones; por ese ir los jugadores a buscar a los adversarios en la seguridad de que no van a ser más que ellos. Chile tuvo sus oportunidades al comienzo, pero se fue desvaneciendo en el incesante fragor venezolano.

Se abre el panorama, por décadas oscuros de toda oscuridad, y al fin se siente la sensación mundialista, favorecida esta vez por el aumento de cuatro a seis cupos. ¿No podrá Venezuela entrar en el grupo, que ya no es tan selecto como fue en el pasado? ¿No será este envión de los primeros compases suficiente como para mirar hacia el porvenir con optimismo?…

Y, como hemos hablado elogiosamente de Soteldo, ¿qué vamos a decir de Salomón Rondón, aquel astro goleador que en este Premundial ha renacido con la fiereza de sus grandes días en Inglaterra? El segundo gol del partido fue un acto típico de dinamitero, aquel que busca su lugar para que hablen de él, para que se den cuente de que él existe. Llegó entre dos defensores, anticipo con intuición y con un toque sutil mandó la pelota a encuentro con la red.

Sí, ha renacido luego de cumplir treinta y cuatro años de edad, y lo más importante ha sido su voracidad perdida y encontrada, su hambre de gol, su necesidad de gritarle al fútbol que Salomón Rondón está aquí, listo para las más duras empresas que el juego proponga.

Nos vemos por ahí.

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