sábado, julio 13, 2024
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De Colombia a Colombia

Mientras en Afganistán el plomo cerrado entre los soldados de la Unión Soviética y los talibanes preocupaba al mundo por el temor de la tercera Guerra Mundial, en cuatro ciudades colombianas los balones reventaban las redes en el otro fragor, el del Preolímpico de 1980 que clasificaría dos selecciones suramericanas a los Juegos Olímpicos de Moscú.

Venezuela estaba ahí. No en la geografía afgana, sino en la brega por llegar, al fin, a la Olimpíada. Y luego de victorias ante Colombia y Bolivia, un empate frente a Chile y caídas ante Brasil, y Argentina y Perú, el milagro había sido posible.
La Vinotinto terminó cuarta detrás de argentinos, colombianos y peruanos, pero circunstancias mundiales mediaron para que los sudores de Iker Zubizarreta, Mauro Cichero, Pedro Acosta, Daniel Nikolac, Bernardo Añor, Bobby Elie, Nelson Carrero y todos aquellos jóvenes soñadores no se perdieran: Argentina, solidaria con el bloque de 65 países al boicot olímpico por la invasión a Afganistán, abrió paso, y los peruanos, agobiados por la situación económica de su Federación, también desistieron. Entonces, Venezuela.

Cuarenta años después, la batalla se ha reanudado. Ya no son aquellos jugadores semi profesionales de entonces, los mismos que formaban por igual las selecciones amateur y profesional y que dos años después alcanzarían el centroamericano de La Habana, sino muchachos ya curtidos en el quehacer más exigente. Ya no está Carrero, pero está Yeferson Soteldo defendiendo la comarca del mediocampo; ya no tiene su imponente presencia Nikolac en el arco, pero sí está la de Cristopher Varela; no aparece la sombra de Zubizarreta apartando defensores en el ataque, pero Jan Hurtado va decidido en procura de las redes adversarias.

Solo hay dos cupos, dos opciones de quimera en un Preolímpico “supremamente” competitivo, como les gusta decir a los colombianos. A los jugadores de la Vinotinto tendrán que echarles el cuento de los sucesos del 80, y cómo no, los del 96 en Argentina, cuando con Rafa Santana al timón vencieron a Colombia y Ecuador e igualaron ante Chile para entrar en la ronda final. Dos gestas tímidas, pero que echaron al vuelo las pretensiones de un fútbol que se comenzaba a asomar por el continente.

Llegar a Tokio 2020 es una empresa tan difícil como los enfrentamientos entre soviéticos y afganos en aquella guerra. Sin embargo, y como entonces, el que no contaba puede alzar la voz. La Vinotinto, esta vez.

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