lunes, agosto 8, 2022
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Dos partidos, un juramento

Hay cosas en el fútbol que se buscan, pero que a pesar del empeño en conseguirlas no aparecen. Eslabones perdidos que se sabe cuáles son, pero que por artes de insondables misterios no hay quien dé con su paradero.

La Vinotinto tenía una, pero con obediencia, con cultura táctica, con convicción, la ha encontrado en la gira de dos partidos ante Malta y Arabia Saudita.

Con los árabes fue evidente el orden. Salió de los pinches del partido a punta de no desacomodarse, de renunciar al desespero, y cuajar una de las mejores actuaciones de los últimos tiempos.

Casi todo anduvo como Dios manda: Los centrales, uno saliendo, Nahuel Ferraresi, otra esperando en relevo y cubriendo las espaldas, Jhon Chancellor, y la tarea estaba hecha. Además, Venezuela comenzó a entender que en el fútbol de hoy no hay funciones específicas; por eso fue que ver a Jhon Murillo acosar a los atacantes árabes en la zona defensiva venezolana fue todo un detalle de sacrificio y entrega generosa.

Si Arabia Saudita pretendía calibrar los trucos, incomprensibles para ellos, del fútbol suramericano, pues lo ha conseguido. Derrotas exactas ante Colombia y Venezuela han sido lecciones que mucho de han de servir en el Mundial.

Su fútbol, lindo, estirado, de entregas a domicilio de larga distancia, de continente a continente, de poco sirven; deben haber aprendido que la pelota corta, segura, paga mejor.

Tuvieron sus opciones, sí, como también la Vinotinto, pero ni en aquellas ráfagas en las que montaron un sitio a la zaga nacional encontraron el tesoro escondido. Fútbol vistoso, refrescante para la vista, atlético, pero sin la profundidad necesaria para inquietar. Menos a una selección como la Vinotinto.

Venezuela se trae de su paso por Europa dos victorias de diferentes colores. Ante Malta fue una tarea que se puede catalogar como simple y con poco que ofrecer, pero ante Arabia Saudita había que correr, y los jugadores criollos corrieron. Llevaron el partido con ciertos momentos de angustia, cómo no, pero sin perder el manejo de cada situación.

Habrá que decir que ha quedado una promesa que ya comienza a ser un juramento, que como decía un poeta “no es lo mismo, pero es igual”.

La gente puede comenzar a tejer el manto de la ilusión, porque por ahí, por los caminos del fútbol, con la Copa América 2023 y el Mundial 2026 en el porvenir, ya hay una selección casi nunca tomada en cuenta pero que parece que ahora pide su verdadero lugar.

Con Latinoamérica en la mira

Arabia Saudita nunca se había encontrado en una cancha con la Vinotinto. Y no es por azar: los asiáticos, que venían de caer ante Colombia, se mirarán en el Mundial de Catar con Argentina, México y Polonia, y por ello procuraron enfrentar a selecciones de esta parte del mundo que contuviesen valores futbolísticos similares, representados esta vez por venezolanos y colombianos.

Es un sistema de espionaje que ha hecho que el fútbol en el mundo se haya ido amalgamando, pareciéndose, siendo igual, porque todos estudian a todos, y aunque cada región mantiene sus características.

EN TIPS

Ferraresi. El gol marcado por este zaguero a los árabes fue todo un homenaje al sentido de la oportunidad. ¿Qué hacía ese hombre ahí?, se han debido de preguntar los rivales. Pues, ahí estaba para enviar la pelota al contacto con la red.

Soteldo. Luchó en los dos partidos como casi siempre lo hace, y con gambetas cortas desconcertó a cuando adversario se le pusiera enfrente. Eso sí: exageró su juego, porque hubo momentos en los que no hacía falta su aporte.

Rondón. Acechante, yendo de aquí para allá, con la mano puesta en el detonante de la granada, buscó por todos los flancos el gol. Anotó ante Malta, y frente a Arabia tuvo una conjurada por el arquero defensor.

Murillo. Avanza y crece en cada acción. Así lo vimos en el primer juego ante los malteses, pero preferentemente en el lance ante los sauditas. Será difícil quitarlo de la alineación.

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