miércoles, junio 12, 2024
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El fútbol está de fiesta

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

No se sabe por dónde empezar. O mejor, cuál de los torneos de fútbol mirar, de cuál hay que estar pendiente de lo casi simultáneos que van a ser.

El 14 de junio comienza uno, el 20 del mismo mes el otro. Y el 14 de julio se toparán en las dos finales, aunque no en horario, pero sí en la saciedad de los aficionados del mundo entero. La FIFA ha querido que el fútbol unifique en sus horas, que no haya disonancia entre Europa y América, y por eso es que los dos campeonatos comenzarán en los mismos días.

Pocas veces, o tal vez ninguna vez, se ha dado esta coincidencia. Será un buen tiempo para mirar las gracias de Erling Halland y Kylian Mbappé, los goles inauditos de Cristiano Ronaldo. Para los europeos la Eurocopa tiene el mismo prestigio y la aceptan con la misma altivez del Mundial; vencer al vecino, “echarle en cara” su grandeza no es poca cosa. Hay una honda rivalidad nacional entre países, algo que a los latinoamericanos les resulta extraño pues con historias comunes son pocas las diferencias vivas.

Y también para deleitarse la gente con los quiebres y las carreras inalcanzables de Vinicius, el vuelo de Luis Díaz, el genio de Lionel Messi. Serán buenos los partidos, y buena la ocasión para saber dónde está cada uno; como diría Gabriel García Márquez en “Cien años de soledad”, para saber “dónde es que van los clavos y los tornillos”. Qué bueno sería, que gratificante si se organizara un partido de un continente contra otro. Sería, de verdad y tal como el título de este texto, una verdadera fiesta.

Y para que la afición suramericana no despierte del sueño, casi enseguida, doce días después de las dos finales, explotarán en París y muy cerca de la Torre Eiffel, los Juegos Olímpicos. Allá, entre “voilá”, “buts” y “o la lá”, se iniciará la brega incesante por la medalla de oro del fútbol. Lástima que no esté Brasil, ganador de las dos últimas doradas en Río de Janeiro y Tokio, pero estarán Argentina y Paraguay en defensa del gentilicio de América del Sur.

Y es curioso cómo cambian los tiempos. Hasta hace algunos años el fútbol olímpico poco importaba; casi siempre lo ganaban los países de la llamada “cortina de hierro”, pues eran selecciones que por igual representaban a sus naciones en los mundiales, a diferencia de las del resto del mundo, totalmente amateurs. Ya no es así; aunque sigue siendo un torneo limitado a jugadores hasta los 23 años de edad, ahora pueden reforzarse con tres futbolistas consagrados, sin importar su edad.

Bueno, duro con el fútbol. Hay que estar listos para mirar para un lado y para otro, festejar un gol y otro, y tener cuidado de celebrar uno de España cuando ha sido uno de Argentina el autor, y cuando sea Paraguay el dueño de la anotación y levantemos las copas pensando que ha sido uno de Portugal. Vaya confusión la que nos espera en pocos días. Vaya deliciosa confusión.

Septiembre para Suramérica

Y por si no bastara, y para que la indigestión futbolera sea completa, en septiembre Suramérica tomará el hilo por la punta para disputar jornadas de la clasificación al Mundial Canadá-Estados Unidos-México en procura de los seis cupos disponibles.

Luego de campeonatos nacionales, ligas europeas, copas regionales y Copa América, los jugadores han de llegar teóricamente extenuados, hastiados de la pelota y sus vueltas y revueltas.

Es verdad, pero también que es consecuencia de los tiempos que se viven, en los que la competitividad y la disputa es lo que marca el ritmo de la época. Y es tal la proliferación de futbolistas en todos los rincones de la tierra, que ninguno de ellos puede descuidarse o tomarse un rato de vacaciones: llega otro y queda por él.

Así están las cosas en el fútbol de hoy, que como la propia sociedad, no suele perdonar.

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