martes, mayo 28, 2024
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El Mundial ya no es como antes

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

El primer pensamiento que invadirá la mente de quien lea esta página, será el de la nostalgia que ha de sentir el autor de la nota; y con él, todos aquellos que vivieron épocas de misterios que envolvían, como mantos sagrados de la época, a las selecciones mundialistas. ¿Qué llevará Brasil y su acto de macumba, que será lo que propondrá Argentina y su ancestral escuela, y no olvidemos a Italia, capaz siempre de venir de atrás, caramba, será este el años de la España perseguida por fantasmas del pasado, ah, y cuidado con las bombas de Alemania, siempre dispuesta ir a la guerra?…

Todas estas creencias, tocadas por la dulce inocencia, eran las reinantes de los años 60, 70 y 80. No había el caudal caótico de la información de hoy, y tal vez era eso lo que resplandecía en el Mundial con su aire de incertidumbre. Así vimos surgir, del humo de la lámpara de un aladino brasileño a Sócrates, y apreciamos en toda su dimensión la aparición noble del argentino Luis Ubaldo Rattin, la gallardía en la defensa del italiano Giacinto Facchetti; y qué decir de Amarildo, ¿de dónde habrá salido el tal Amarildo, sustituto del lesionado y ya famoso Pelé en Chile 62?, y así todos los que por entonces ocupaban un lugar de privilegio en nuestras imaginaciones.

Había una cierta pureza, no había coincidencia de jugadores de un mismo equipo en distintas selecciones porque se viajaba poco, y una trasferencia de un país a otro era toda una sensacional noticia.

Hasta que llegó la televisión por cable, el internet, para acabar con el sueño tan acariciado. Todo aquello se esfumaba, aquel amor de juventud se perdía, y había que inscribirse en la universidad de los nuevos tiempos. Arrogantes, poderosos, invictos, los años que han llegado nos han despertado y ahora hay otras dimensiones de los mundiales.

Ya todo, o casi todo, se sabe. De dónde vienen los jugadores, en qué equipos andan, en cuáles han dibujado sus trayectorias, en qué club han coincidido. Da como un cierto escalofrío ver un Brasil-Argentina y mirar cómo, en un pedazo del campo, Lionel Messi y Neymar se abrazan como compañeros que son en el París-Saint Germain: ¿qué les importará más, sus selecciones o aquel que suelta millones por ponerse su camiseta cada fin de semana? En el Mundial se perdió lo atrayente que trae lo desconocido, porque todo el fútbol ha quedado desnudo, sin la magia indescifrable del enigma.

De aquello solo queda guardar en los pliegues de la memoria todo lo hermosamente vivido y que al trasluz de los días nos resultan invencibles. Pero de poco vale seguir resaltando los recuerdos ya grises por el paso de cada era; ahora habrá que entrar en la cancha de la super información que a veces agobia y tiraniza, y que marcha a velocidades inalcanzables. El Mundial ya no es como antes, de acuerdo, pero ¿habrá algo en esta vida que sea igual a lo de los 60, 70 y 90?

Un ruido en el aparato

Pegarse a los aparatos de radio a oír los partidos era una costumbre que fue desplazada por los partidos en televisión. Aquel ruido de la transmisión radial internacional, entreverado con la voz emocionada del narrador, era lo típico. Nos mentían, exageraban según los intereses de la emisora, y quienes habían escuchado el partido discutían si la jugada en el área había sido penal; eran argumentos que hacían valer la capacidad humana de soñar.

La imagen de la tele  acabó con aquellas fábulas radiales, y la llegada del VAR mitigó toda diatriba posible. Se dice que es por exactitud, por acaban con las injusticias, pero igualmente ha convertido la majestad del árbitro en solo un instrumento. Como quiera que sea, no hay regreso: habrá que encaramarse en el tren en marcha o mirarlo cómo se pierde sin remedio en la distancia de una nueva época.

EN TIPS

Catar

Rompiendo una tradición inmemorial, la final no será en verano. Se jugará en diciembre, mientras en el mundo cristiano nos damos los abrazos navideños.

Mujeres

No se sabe cómo reaccionará la sociedad catarí ante la presencia de chicas de otras latitudes. En aquel país la concepción del sexo femenino es otra.

Estadios

En Estados Unidos 1994 había que tomar aviones para ir de una sede a otra; en Doha se podrá ir a pie o en bicicleta para llegar de un partido a otro.

Bebidas

Los aficionados latinoamericanos no tendrán problemas en los estadios: se permitirá el consumo de cerveza bajo ciertas reglas impuestas por la ley local.

Dinero

Los mundiales ya no son para los aficionados pobres. Ahora, con el costo de todas las cosas solo puede asistir gente con altas posibilidades económicas.

1 COMENTARIO

  1. Como ya no existe la Poesía en el Fútbol con sus metáforas en símiles sublimes como las suyas, Don Cristobal Guerra. Leí de usted aquel artículo: ” El día que mataron al Futbol”. En alusión al Brasil-Italia del 82. Dios lo Bendiga.

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