lunes, mayo 20, 2024
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En el Brasilerao también se habla portuñol

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“Va, menino, tranquilo”. “Mirá, ¿vocé sabe lo que hiciste?”. “Jugá a bola rasa, como en Montevideo”.

Voces que a diario se oyen en el campeonato Brasilerao, el gran torneo que reúne a los veinte mejores equipos del territorio brasileño y que hoy, como nunca en su existencia, reúne a tantos jugadores de habla castellana, incluyendo a todos los de primera y segunda división: 46 argentinos, 23 uruguayos, 14 colombianos, 12 paraguayos, nueve ecuatorianos, siete chilenos, seis venezolanos y un peruano, adornan aquella glamorosa competencia que mueve, como ninguna otra en América Latina, multitudes de aficionados y cantidad incontable de dólares. Es normal ver sesenta mil delirantes aficionados en un partido que es seguido por sesenta o setenta millones de televidentes.

Hasta hace algunos años el orgullo del país, tipificado en la pureza de su fútbol, podía ser una barrera infranqueable para cualquier transacción que quisiera traspasar sus fronteras; era toda una rareza la llegada de algún extranjero a Brasil. Se recuerdan pocos importados y solo destaca, por todo lo hecho y jugado con el Fluminense, al paraguayo Julio Romero, “Romerito”, quien en los años 80 y por dos veces fue considerado el más valioso de aquella competencia. Pero era él una botella de agua en el desierto, porque para el “torcedor” no era común ver en sus equipos algún “garoto” no nacido en sus morros y favelas.

Pero como en la vida todo cambia, como todo se modifica, desde hace algunos años los clubes han enfocado sus baterías hacia el fútbol extranjero, una tendencia que además de ser una moda se une a la crisis de valores que vive Brasil. ¿Quién podría pensar que el Fluminense, nada menos, tendría que buscar por su crisis de goles a un delantero argentino? El atacante Germán Cano es atacante del equipo de Laranjeiras y es además campeón de la última Copa Libertadores; el uruguayo Giorgian Arrascaeta es mediocampista y organizador fundamental en el juego del Flamengo de Río de Janeiro; el venezolano Jefferson Savarino es pieza valiosa en el frente del Botafogo.

Hoy los clubes brasileros pueden aceptar hasta diez jugadores importados, siete de ellos simultáneamente en la cancha; tal disposición ha hecho que el total de extranjeros sea de 126, es decir, el 19 por ciento del total. Hay, además, presencia de países europeos. Para completar el cuadro, ocho de los 20 equipos son dirigidos por entrenadores extranjeros, es decir, el cuarenta por ciento. Para algunos, esta internacionalización es positiva, porque ha mostrado al fútbol del país por todo el mundo, y por eso le ha traído inversiones de empresas multinacionales.

A la hora de las cuentas, en el exigente torneo Brasilerao no solo se habla el idioma de aquel país. Ahora también el “portuñol”, mezcla de portugués y español, se ha convertido en “idioma oficial” del fútbol de Brasil.

Maldonado: ¿quién eres tú?

Pasada la Copa América de 1989, organizada en Brasil, Carlos Maldonado elevó su cotización internacional. Campeón goleador de la primera ronda, igualado con cuatro dianas con el brasileño Bebeto, llamó la atención del Fluminense. Fue al equipo carioca en 1992, cuando era una extrañeza ver a un extranjero, especialmente venezolano, en aquel fútbol casi exclusivo para jugadores locales.

“¿Quién eres tú, de dónde eres?”, parecían preguntar los curiosos aficionados del equipo tricolor. El delantero venezolano comenzó con buen pie y como titular en la primera línea de ataque, pero una imprudente lesión lo apartó de la regularidad y luego del equipo. Regresó al país y a los pocos años se convirtió en entrenador.

Fue él, el primer jugador venezolano en marcarle un gol a Brasil, en la Copa ya mencionada, en un partido perdido por la Vinotinto 3 a 1.

En Tips

Heredero

Al llegar al Santos, Yeferson Soteldo fue premiado al entregarle la camiseta número 10, famosa por haber sido de Pelé y Neymar. Hoy juega para el Gremio.

Plata

Los jugadores allá ganan un dinero al que no alcanzarían devengar en Europa en equipos de segunda división, e inclusive, ni siquiera en algunos de primera.

Dorado

Por eso el fútbol de aquel país se ha convertido en la meta de muchos jugadores suramericanos que piensan que ahí puede estar su oportunidad de crecer.

Rumores

El año pasado creció la versión de que Carlo Ancelotti dirigiría a Brasil. La firma de la extensión de su contrato con el Real Madrid desvirtuó la voz.

Imaginación

Se llegó a decir que Cristiano Ronaldo jugaría con el Flamengo en el Brasilerao. Todo fue tomado como una fantasía creada por un medio de comunicación.

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