martes, diciembre 6, 2022
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James y Marcelo, vidas paralelas

La vida futbolística de James Rodríguez comenzó, si a esto se le puede llamar comenzar, en el Mundial Brasil 2014. Por entonces, con sus 23 años de edad, asombró al planeta con aquel gol marcado a Uruguay que consolidó la victoria de Colombia.

Ya el joven nacido en Cúcuta había transitado los caminos del Envigado, Banfield, Porto y Mónaco y estaba a punto para el Real Madrid, que lo firmó encandilado con sus maneras de jugador de fina presencia y movimientos de artista. Allá fue, con suerte diversa, y en un momento coincidió con Marcelo en algunas alineaciones.

No paró en España y fue a tener al Bayern Munich y luego al Everton, hasta desembocar en el Al-Rayyan de Catar y ahora en el Olympiacos de El Pireo.

En paralelo, Marcelo vivía un largo kilometraje con el Madrid. Luego de aparecer en el estadio Maracaná jugando para el Fluminense, sembró su fútbol en la capital española durante media vida.

Por allá agotó sus opciones y, dejado libre, decidió recostarse en el Olympiacos griego, en donde ahora irá a derramar su categoría insustituible como marcador de punta izquierdo en el equipo que disputa sus partidos en la Europa League.

Así son y han de ser los senderos del fútbol, una actividad humana en la que los caminos se cruzan y entrecruzan. Allá, cerca del Partenón y de los lugares sagrados donde ha tenido lugar la civilización occidental, coincide otra vez con el muchacho de la Nueva Granada.

Zurdos los dos, uno mediocampista y creador, el otro avaricioso lateral que no pierde ocasión para desdoblarse en el ataque, pero ambos con la claridad que conllevan los futbolistas de buen jugar.

Pero, si en el fútbol hay coincidencias, también distintos objetivos. Porque mientras Rodríguez ve al Olympiacos como un paso en su permanente búsqueda de fraguar como un jugador de época, capaz de regresar a la formación de un equipo grande y de esos capaces de ganar en su país y en la Champions League, Marcelo no, porque ya con cuatro trofeos de la Liga de Campeones y con innumerables títulos y ligas con el Real Madrid, busca, con el descanso de sus años, la placidez sobre la que reposa todo lo bailado.

En fin, James Rodríguez y Marcelo, dos grandes jugadores que se miraron en España hace algunos años, y que ahora, sin proponérselo, se vuelven a encontrar como si cualquier cosa. En Grecia sabrán de su fútbol.

Y de aquí en adelante, que sean Zeus y todos los dioses habitantes del Partenón los que hablen por ellos.

Inconforme y sonriente

Así hemos titulado esta nota refiriéndonos a las diferentes actitudes de James Rodríguez y Marcelo en las canchas de Europa. Porque mientras al colombiano le cuesta estar contento, siempre con motivos para quejarse tenga o no razón, el brasileño sonríe ante la adversidad, por dura que sea.

Son rostros distintos ante las circunstancias, pesimismo y optimismo frente a frente, y que de alguna manera evidencian la razón de que el mediocampista haya ido de aquí para allá a jugar en nueve países, y el zaguero en solo tres.

No quiere decir que uno haya sido mejor que el otro, solo que son dos diferentes caracteres futbolísticos.

EN TIPS

Mundiales. James Rodríguez y Marcelo han disputado dos copas del Mundo, Brasil 2014 y Rusia 2018, sin haber conseguido el título. Con el colombiano ausente en Catar, ¿podrá el brasileño esta vez?

Épocas. Los dos jugadores estuvieron en el Real Madrid tiempos diferentes. Rodríguez cuatro temporadas, de 2014 al 2017 y regreso en el 2019. Marcelo, a su vez, se mantuvo en el club blanco durante 16 campeonatos.

Madurez. Con su experiencia, con los años vividos en las canchas, James y Marcelo llegan al Olympiacos griego pasados los 30 años de edad: el primero con 31, el otro con 34.

Propuestas. Fueron muchos los ofrecimientos hechos a los dos para incorporarse a otros equipos de Europa, mas nunca hubo alguno que estuviera en concordancia con sus aspiraciones.

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