lunes, mayo 20, 2024
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M-City, R-Madrid: el fútbol está de vuelta

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" de Cristóbal Guerra

Desbordados en fútbol, calcinándose en el fuego ardiente de una disputa en la que dejaron el alma y la piel, Manchester City y Real Madrid se entreveraron no solo en dos partidos intensos, a todo jugar, sino que se empeñaron reivindicar el sentido verdadero y profundo del fútbol.

Ellos fueron los faros que alumbraron al juego, ese querer ser mejor que el contrario, ese luchar, más allá del dinero y la figuración en las portadas de los diarios solo por el logro de ser el mejor. Porque detrás de las batallas estaba el honor, un punto ya casi olvidado en el grande y lucrativo negocio en que se ha convertido este deporte.

En los dos partidos ninguno quiso ser héroe, caudillo, sino que fueron enfrentamientos sordos de veintidós hombres que pelearon, más que por apariciones de protagonismo, por la propia supervivencia.

Verlos bregando por la victoria, en el afán desmedido por privar, ha reconciliado en el fútbol a los descreídos, a aquellos que consideraban que el fútbol, como ellos lo concebían, había quedado en las brumas del olvido.

Pareciera que antes de esos lances les hubieran hablado a los futbolistas de que lo se jugaban no solo era la clasificación, sino el prestigio y la verdad. Manchester y Madrid entendieron la lección y nos deleitaron, tal vez no pensando en ganador y perdedor, sino en la reivindicación del juego como parte de la vida humana. Y seguramente por eso, también, los dioses del fútbol quisieron que terminaran así, igualados, como recompensa a los denodados combatientes de jornadas que no se podrán olvidar…

En el fútbol, en todo el deporte, los actores están expuestos como en ninguna otra profesión u oficio, al desafío cotidiano de las lesiones y los vaivenes de correr, saltar, enfrentar.

Ahora hablamos de Wuilker Fariñas, que de ser candidato a ser parte de grandes equipos de Europa, debió mirar derrumbar sus sueños y ahora ha retornado, después de vuelta y vuelta, a sus orígenes: el Caracas. Y lo decimos también por Yulimar Rojas, quien se acostó un día pensando en repetir su oro olímpico, para levantarse, al día siguiente, lamentando que todas sus aspiraciones se habían perdido en el país de los fracasos.

Entonces, ¿qué pasará por esas mentes, que verán en las películas de la vida que solemos revisar en los momentos decisivos, que pensarán Wuilker y Yulimar? Son los avatares del deporte, aquellos a los que los atletas se exponen en cada capítulo, momento a momento.

Dos jóvenes soñando con Europa, dos jóvenes mirando el porvenir con la incertidumbre en la que vivimos los seres humanos, para luego despertarse y darse cuenta, infelizmente, de la terrible realidad. Nos vemos por ahí.

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