lunes, mayo 20, 2024

Mirar para atrás

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

Echar una mirada al pasado da lecciones. Revisar lo hecho y darse cuenta de lo que está por hacerse, enseña. Esto lo decimos luego de ver, revisar y lamentar los resultados de los equipos venezolanos en las copas suramericanas. No deberían sorprender las derrotas porque eso viene a ser como normal; lo que escandaliza, da pena, es la manera cómo han sido destrozados los cuadros de aquí.

Ya era casi un hábito que alguno de los representantes del fútbol nacional traspasara la primera fase y llegara, algunas veces, a los cuartos de final de la Libertadores. Así pasó con el Deportivo Italia, el Deportivo Portugués, por citar dos nombres de aquella realidad, y más recientemente con el Táchira y el Caracas. Eran tomados en cuenta, eran competidores, y si bien no tanto como para entrar en las rondas semifinales, sí para animar el torneo de la región…

Y es ahí donde “baila el trompo”. Los cuadros venezolanos han perdido la competitividad, el sentido de ser actores importantes para convertirse, y esto es duro decirlo, en pequeños equipos que van a los torneos regionales solo para obtener, a sabiendas de la eliminación en primera vuelta, el dinero que dan los partidos como locales. Pongamos, por ejemplo, el Rayo Zuliano.

Verlo en la cancha nos remite al fútbol amateur, principalmente por el contraste con rivales como el Paranaense, que ni siquiera está considerado en Brasil como de la elite así vaya en estos momentos encabezando momentáneamente el Brasilerao. El Táchira, y dale con otro caso, en los campeonatos se ve inmenso, mas en la confrontación internacional se desvanece sin atenuantes…

¿Han visto el pasado, como decíamos antes, estos equipos, se han dado cuenta de lo que hay que hacer para medianamente figurar? Hay un estancamiento, que es lo mismo que un retroceso, y da la impresión de que se ha tomado el hilo por la punta y no se ha ido a la madeja. Y es una paradoja: mientras la Vinotinto, con jugadores desarrollados en el mapa internacional da la nota, el fútbol local cae a pozos profundos, sin fin a la vista. Todos los entrenadores, extranjeros y venezolanos, opinan lo mismo: es un problema en la formación del jugador.

Llega al profesional sin los fundamentos propios de su oficio, y es patético verlos ante equipos de otros países en cuanto a las diferencias individuales y colectivas; el futbolista de aquí, aunque tenga aptitudes, no conoce el juego en su conjunto, en su totalidad. Todo esto se ha escrito y no se ve que se enciendan luces. Pareciera que hay un conformismo, un contentarse con clasificar a Libertadores y Suramericana, porque es ahí donde se abre el cuerno de la abundancia y ganar o perder es lo de menos.

Nos vemos por ahí.

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