viernes, junio 14, 2024
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No es sorpresa: es trabajo y orden

Disfruten de una nueva entrega de Camiseta 10 por Cristóbal Guerra

Por ancestral costumbre, a menudo se oyen el término “sorpresa” cuando una selección fuera de programa vence a una de las llamadas gigantes. “No lo esperábamos”, dicen, porque la publicidad alrededor de los colosos consolida la creencia. Pero más allá de todo este panorama, allá abajo, donde se cuecen las nuevas verdades, habría que revisar los conceptos. Arabia Saudita, Japón, Marruecos, Túnez, Canadá, Corea del Sur, conforman el abanico de países donde el fútbol ha germinado y presenta un rostro nuevo. El trabajo profundo en los jóvenes y con sus organizaciones ha dado todo este fruto que hoy los hace pasar de víctimas a acompañantes, y de aquí, a competidores. Y además, y como asunto fundamental, ha influido en ellos la imagen, la diáspora televisiva internacional que los ha hecho emular formas y estilos, y en consecuencia, avances lentos, pero avances siempre…

Pero como el fútbol es simple y a la vez complejo, aún queda por fraguar una virtud que puede llevar décadas tenerlas en sus arsenales: el gol. Las selecciones nombradas, tal vez y por lo visto en sus primeros partidos a excepción de los árabes, demuestran una cierta inocencia: ¿y ahora qué hacemos?, cuando les aparece enfrente el arco adversario. Esto no se aprende, no se improvisa: se nace con él. Uruguayos, argentinos, brasileños no perdonan, porque llegan al mundo con el gol como paradigma. Pero en algún momento a los antes nombrados les va a llegar, y quizá van a dejar atrás a los de todas la vida. Por ejemplo: ¿quién pensaba, en 1986, que Canadá, última de su grupo y de aquel mundial de 32 equipos, iba a pelear, y por momentos a desbordar, a Bélgica, una de las más encumbradas selecciones del mundo?…

El Mundial trascurre día a día, entre dimes y diretes, entre aprobaciones y protestas, con viejas y nuevas sensaciones y con los jugadores mirando sus selecciones y pensando en los campeonatos en los que domingo a domingo se baten y luchan. Porque eso no se puede negar: el fútbol es una profesión brava, disputada, de fricciones y zancadillas y de trampas a la vuelta de la esquina, de cualquier esquina. Y entretanto, hay alucinaciones por Inglaterra, por España, pero por favor cuidado: hay que tomar en cuenta al que tenían enfrente. No es igual pegar a un equipo lleno de dudas y desconcierto, que, y volvemos al tema de los canadienses, que tener que vérselas con los ingeniosos belgas; hay sus diferencias, al menos por ahora. El Mundial sigue su curso, y los segundos partidos de cada jornada podrán decir de qué están hechos este y aquel.

Nos vemos por ahí.       

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