martes, agosto 9, 2022
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Pretemporada como si fuera temporada

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

Un despliegue de velocidad, unos choques hasta en el último rincón de la cancha, entrega y esfuerzos de cíclopes modernos. Equipos de América, de Estados Unidos, de Europa. El vocerío incontrolable de sesenta mil espectadores entusiasma cada partido, abrazos de los jugadores luego de cada gol, de cada victoria. Y no, no estamos reseñando la temporada, porque la acción verdadera está por comenzar; estamos hablando de la llamada pretemporada, que por lo que se ve, parece una lucha sin cuartel entre adversarios que se meten los dientes en Estados Unidos, Tailandia, México, Japón, China o Australia en batallas sin concesiones. ¿Por qué, si son juegos de preparación, los futbolistas se entregan en actos de generosidad y sudores? ¿Cuál es la razón para casi dejar la vida en capítulos sin trascendencia? Mirar los partidos de exhibición de julio y comienzos de agosto puede confundir al televidente, tal es el empeño por vencer, por pasar de largo ante el rival de cada tarde o cada noche…

La verdadera razón de todo es el mundo en el que nos ha tocado vivir. El fútbol es un pedazo del entramado social y por ello no está fuera de ese espíritu contemporáneo, bueno o no tanto, de la competitividad. Los jugadores se matan, virtualmente, porque detrás de ellos acechan, como fieras a la caza de la presa, otros que están dispuestos a hacerlo todo por desplazar a aquellos que defienden sus causas. Y los equipos, por conseguir plazas, sponsors, gente detrás, dinero grueso. Todo eso envuelve a las llamadas pretemporadas, que por lo que se ve se han convertido en emboscadas de futbolistas vs futbolistas, y de equipos vs equipos…

Hasta hace algunos pocos años llegaban despachos desde los Alpes suizos, las playas de Italia y las serranías de Francia, en las que se comentaba de las preparaciones de Real Madrid, Barcelona, Manchester United, Juventus, Atlético de Madrid, Inter de Milan, todos ellos y algunos más. Hoy ya estas opciones se han quedado en las coloridas fotos de postales nunca enviadas, y en el imaginario de aquellos lugareños que los vieron entrenar y hoy día los añoran. Los grandes clubes han preferido mostrarse, pasada la pandemia, en los ávidos públicos de países urgidos de las figuras del espectáculo futbolístico, que deliran como si en aquellas escenas se jugara el campeonato mundial; van a verlos, porque no saben si, con la crisis económica mundial que dicen que se avecina, van a regresar en mucho tiempo. Ah, por ahí van las cosas, en el fútbol y en los entresijos de la misma vida.

Nos vemos por ahí.

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