miércoles, abril 24, 2024
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¿Se paraliza? No, se pone en movimiento

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

Un gastado lugar común, como todos los lugares comunes, repite en cada transmisión, en cada partido, que “el mundo se paraliza” cuando comienza el Mundial de Fútbol. Es decir, que todo se detiene y que las tareas pendientes deberán esperar porque el juego es más importante que el resto del quehacer humano. Carajo, qué exageración, que desmesura. Es una afirmación, como otras tantas, que se dice sin meditar su verdadera razón.

No, no se paraliza: se pone en movimiento. No hay quien no se apure, quien no tenga urgencia en jugar la quiniela armada en la esquina de casa, quien no haga las compras de última hora, quien no mueve los papeles de sus oficinas, quien no levante sus oraciones porque el Mundial acaba de empezar. Casi se podría decir, y vaya si estamos yendo lejos, que la Tierra altera sus movimientos de rotación y traslación para girar al revés sobre sí misma y alrededor del sol…

Y como estamos en tiempos mundialistas, quisimos abordar, siempre con el buen sentido e intención, los tropiezos comunes del idioma que hablamos, por estos días invadido por usos comunes de otros países pero impropios en Venezuela. Estas cosas había que decirlas, porque sin pretender ser guardianes de la lengua, molesta oírlas en cualquier medio de comunicación. Hay mucha otras expresiones, aunque, justo es decirlo, son propias del discurso futbolístico como también las tienen el beisbol y el baloncesto. En el fútbol se suele mencionar primero al dueño de casa y luego al visitante, y por eso cuando el vencedor es el forastero se dice “ganó 1 a 2”. No solo hay en esta situación la falta de elegancia de nombrar primero al anfitrión, sino que se rompe la lógica de mencionar antes el número mayor. Bueno, al final del día, con estos decires propios del fútbol pasa como con el amor: todo es llevadero, todo se perdona…

Desde México 86, cuando trabajando en el diario El Nacional nos correspondió darle cobertura a aquel Mundial, siempre habíamos tenido guardado, allá adentro donde se esconden los sentimientos más profundos, el poder seguir el campeonato desde una redacción o desde casa. Y no ya como un aficionado porque el tráfago periodístico nos ha apartado de esas sanas pasiones, sino con la extraña sensación que da la experiencia de seguir los pormenores mundialistas desde una atalaya diferente. Esta vez va a ser posible, aunque no tanto: cada día entregaremos a “Líder”, en la sección “Así lo vi”, nuestra visión del partido que nos parece más importante del día.

Así que, café en mano, que arranque el partido, que ruede la pelota y que los sueños sean siempre sueños.

Nos vemos por ahí.

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