lunes, agosto 8, 2022
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Una expedición que puede hablar claro

La Vinotinto vive nuevos días y han renacido otra vez las ilusiones de un fútbol que cree haber encontrado caminos, o al menos, ese es el intento.

La selección, en su proceso de adaptación a los postulados de José Pekerman, procurará en la expedición en puerta ensamblaje y comenzar el proceso de una identidad siempre faltante. Enfrentar a Malta y Arabia Saudita puede no ser lo más exigente, pero por algo había que comenzar: fueron estas las dos selecciones disponibles y no se puede desperdiciar esa oportunidad.

Nada en el fútbol aparece de la nada, y todo en el fútbol es maduración y fe en lo que se hace y está por hacerse.

Pekerman no lo ha dicho, pero sabemos que uno de los objetivos y posiblemente el más importante de la tournée ha de ser mirar hacia el horizonte, explorar en los jugadores para intentar saber quiénes serán los que llevarán las banderas para el Mundial Estados Unidos-Canadá-México de 2026: ¿no más Tomás Rincón, Salomón Rondón, Roberto Rosales?…

Entonces la vista estará puesta en especial en aquellos que no han despuntado y que aún no han disfrutado de la publicidad que dan los medios. Ya es sabido que en Venezuela no sobran los jugadores competitivos en las instancias suramericanas y que los técnicos deben hurgar para buscar el oro en el fondo de las posibilidades, pero de eso se trata.

Pekerman tendrá sobrado tiempo para trabajar y construir el edificio con bases sólidas, si el fútbol venezolano se lo permite.

Por ahora los antecedentes no son estimulantes y deberá remar con todo empeño a contracorriente: la Vinotinto última en le Premundial a Catar, y los equipos, Táchira, Caracas, Metropolitanos y Deportivo La Guaira eliminados en la primera estación de copas Libertadores y Suramericana…

Alrededor de Pekerman y su grupo de trabajo ha surgido una situación que algunos no saben cómo tomarla. Ahora no se permiten fotos o notas con la selección en general e individualmente a los jugadores sin el consentimiento del hombre, una decisión que ha incomodado a los que han intentado el acercamiento.

Pékerman cela con vehemencia su trabajo y está en su derecho por las responsabilidades en juego, pero los periodistas han echado mano al valor indiscutible y universal de la libertad de información.

Los futbolistas son hombres públicos, y por ello susceptibles de que sus acciones trasciendan. Son dos posiciones hasta ahora en silencio, pero que podrían desembocar en un conflicto indeseable. ¿Cómo congeniar posiciones? ¿Quién da el primer paso?

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