lunes, agosto 8, 2022
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Venezuela en dos estaciones

Disfruta de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

Ala misma vez que la Vinotinto de fútbol salía al terreno para enfrentar a Francia en el segundo tiempo en el torneo Maurice Revello de Toulon, a miles de kilómetros de distancia el lanzador panameño se balanceaba en el montículo del estadio José Bernardo Pérez de Valencia para vérselas con el primer bateador de la Vinotinto de beisbol. Fue una casi simultaneidad poco frecuente, pero hermosa, mirar a los chicos criollos meter el pecho por el país.

Cambiábamos de un canal para el otro y vuelta al primero, porque no queríamos perdernos de los goles y de los palos venezolanos. Mas el desenlace no fue el más deseado, pues Infelizmente y con sabor amargo y dulce, el fútbol cayó y el beisbol salió triunfante pero de una extraña manera, pasada por agua, para terminar junto a los panameños campeones por igual. Pero yendo más allá de los resultados habría que decir (y seguramente pensarán que lo escribimos por ser “parte interesada”) que pocas cosas en la vida, y quizá ninguna, puede ser tan representativa y que despierte tanto fervor patrio como el deporte: ¿quién dice que no?…

Y como a menudo sucede cuando se juegan estos torneos de menores (el fútbol era sub 20 y el beisbol sub 15), se sueltan, porque no pueden faltan, los lugares comunes: “Estos son los jugadores del futuro, esta es la nueva generación, pronto los veremos en los equipos grandes, muchos de estos van a ser los de la selección para el Premundial, y tal y tal y tal…”. Nunca se sabe, porque normalmente solo aparecen en el mapa del porvenir muy pocos, algunas veces ninguno, ni en el fútbol suramericano o europeo ni en las grandes ligas. Por ellos habrá que esperar, dejar que los potros corran por la sabana y terminen su galope en buen y provechoso destino…

Con el insólito Mundial en fechas igualmente inéditas, el fútbol ha tenido que recurrir a su capacidad de previsión. Los campeonatos del mundo han cambiado sus temporadas para comienzos más temprano, jugadores con vacaciones postergadas para los últimos días diciembre y los primeros de 2023, ay Dios santo.

Ya España, Italia, Inglaterra, Alemania y Francia, los llamados “grandes circuitos” del fútbol europeo se alistan para comenzar a mediados de agosto en vez de los primeros de septiembre, y los jugadores arrugan sus rostros porque les han tocado lo que es para ellos lo más sagrado. Solo ganar el Mundial o al menos quedar en las semifinales, podría paliar tanta arrechera. Hoy se recuerda, como una pesadilla recurrente, a Joseph Blatter y a todos aquellos miembros de la conjura para que el Mundial fuera a un país sin trayectoria ni tradición futbolística. Nos vemos por ahí.

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