lunes, agosto 15, 2022
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Visión de juego | Argentina y Brasil mostraron el retroceso de la creatividad

La final de la Copa América reveló en toda su magnitud la involución que ha sufrido el fútbol suramericano. Argentina acabó con las penurias de Lionel Messi en las finales y puso fin, además, a los 28 años sin conseguir un trofeo en la Copa América, pero lo hizo sin rendir tributo al fútbol excepcional de su capitán.

Lo que debió ser una celebración del ingenio y la deslumbrante creatividad entre dos artistas de balón como Messi y Neymar, se convirtió en un partido plano, de una ferocidad destructiva, para vergüenza de dos selecciones que han dado al mundo algunos de los futbolistas más deslumbrantes de la historia.

Argentina se ocupó más de perseguir a Neymar por toda la cancha y molerlo a patadas que de aprovechar a Messi para que el 10 exhibiera todo su arsenal y consiguiera el título que tanto había soñado con una categórica demostración de su inagotable talento.

Los futbolistas distintos, que ofrecen espectáculo con sus gambetas, astucia para driblar, pasar y convertir goles deberían ser protegidos por los árbitros, como si fuera una especie en vía de extinción. Pero el juez uruguayo dejó que Argentina pegara de manera inmisericorde a Neymar, con las llamadas faltas tácticas lejos del área que interrumpen y ensucian el juego.

Con este cacería sobre el 10 de Brasil, que le costó cuatro amarillas a Argentina, pero que debió concluir en al menos una expulsión de alguno de sus perros de presa, la albiceleste olvidó que la grandeza de su juego está más cerca de la genialidad de los Rattin, Bochini, Pastoriza, Maradona, Riquelme y Messi, que de la fuerza bruta para cegar piernas.

Este partido debería servir para cambiar las reglas sobre la tarjeta amarilla. No debería ser una amonestación individual, sino una advertencia colectiva, cuando hay una clara intención de evitar que un jugador talentoso ofrezca sus dones y mantenga el interés por el espectáculo.

El público que paga por ir a la cancha o ver el juego por televisión lo hace para disfrutar en su máximo esplendor a tipos como Messi, Neymar o Cristiano Ronaldo. Si dejan que les peguen de manera brutal para detenerlos, hay que castigar no solo al defensa que incurre en la falta descalificadora sino al equipo que de manera contumaz recurre a la persecución implacable contra los genios.

Brasil no utilizó la violencia para frenar a Messi, porque el 10 apenas tuvo influencia en el partido, y cuando gozó de la mejor oportunidad para liquidar el duelo se engatilló en el área.

El equipo de Tite, sin embargo, pecó de una falla mayor. Dejó solo a Neymar para que batallara contra Argentina. Es increíble que un país con una historia de mediocampistas brillantes, no tenga otro jugador que pueda asociarse con Neymar para tirar paredes, tocar al espacio y permitir que la habilidad de su número 10 sea más eficaz y productiva.

En la Vinotinto solemos quejarnos de las deficiencias de los laterales para proyectarse, alargar la cancha y sumar su capacidad para desbordar por los costados.

Pero Brasil, que dio al fútbol a Nilton Santos, Carlos Alberto, Roberto Carlos, Cafú y Dani Alves, depende de Danilo y Lodi que ni se proyectan, ni acompañan, ni tiran centros, ni tienen un golpeo intimidante en los cobros de tiro libre.

En esta Copa América, Brasil fue Neymar y diez más. Ningún otro futbolista de la verdeamarilla se destacó por encima de la medianía. Cumplieron en su función y aprovecharon las ocasiones que creó Neymar para convertir sus oportunidades.

Pero cuando su líder fue anulado a fuerza de patadas como sucedió ante Argentina, ningún compañero se asomó para rescatarlo. La final fue un espejo del salto atrás en el fútbol creativo de los dos gigantes.

Jorge Giménez está en buen camino, pero no debe olvidar a las Asociaciones

Los anuncios realizados esta semana por el nuevo presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Jorge Giménez, apuntan hacia la dirección correcta. Unir la primera y la segunda división; recuperar las canchas para el fútbol profesional y la incorporación del videoarbitraje son avances para fortalecer la organización y transparencias de los campeonatos organizados por la Liga Futve.

El fútbol de primera y segunda categoría marchaban cada uno por su cuenta. Ahora toca unificar criterios. Es un buen comienzo que la segunda división se convierta en Liga Futve 2, porque sirve para identificar, promover y comercializar el fútbol profesional como un todo.

También es loable que se haya dejado atrás las diferencias de las pasadas elecciones, en las que Giménez y Ernesto Muller, presidente de la segunda división, estuvieron ubicados en aceras opuestas. Esto revela que Fútbol Unido no era una consigna electoral, sino una propuesta con contenido que comienza a materializarse en hechos concretos.

Giménez no debe olvidar un tema que sigue pendiente en la Federación Venezolana de Fútbol: las situación legal de varias Asociaciones que no pudieron votar del todo en el pasado proceso electoral. Hay que recuperar la legalidad y la legitimidad de las entidades deportivas regionales.

La Comisión Nacional Electoral de la FVF se pronunció sobre los casos de las Asociaciones en las que se cometieron flagrantes vicios electorales. En estados como Sucre, Bolívar, Monagas, Apure y La Guaira hay que llamar a una Asamblea de Clubes para que los clubes elijan a sus autoridades provisionales y en 90 días convoquen a elecciones participativas, democráticas y confiables.


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