sábado, junio 25, 2022
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Visión de juego | Pékerman, lejos del ruido y la furia

La decisión del técnico José Pékerman de iniciar su proceso al frente de la Vinotinto en el Centro Nacional de Alto Rendimiento de Margarita lejos de la mirada escrutadora de los medios, de las cámaras, de los agentes de jugadores y de la red de tuiteros que venden cualquier nimiedad como exclusivas para armar fatuas polémicas y aumentar el número de feligreses, no tiene mayor misterio.

El entrenador argentino es un hombre reservado y el éxito de la colosal empresa que ha asumido al frente de la selección históricamente más débil de Suramérica, no dependerá de la mayor o menor difusión de los entrenamientos ni el lugar que elija para realizarlos.

Su trabajo es simple. Debe elegir a los mejores jugadores del país, darle herramientas y soluciones para enfrentar los próximos partidos de la eliminatoria con el propósito de conseguir actuaciones destacadas, que inviten a restaurar la convicción de que Venezuela puede ser mundialista, aunque la cotidianidad del fútbol nacional, repleto de equipos maulas, se empeñe en contradecirlo.

En medio del ruido de nueces que ha provocado el primer llamado de Pékerman, hay que valorar varios puntos. En primer lugar, el hecho que de la Federación Venezolana de Fútbol haya decidido finalmente rescatar el CNAR de Margarita, un espacio que se había convertido en los últimos años en un solar de los herederos de Rafael Esquivel para disputar caimaneras en medio de jugosas parrilladas.

Pékerman está devolviendo la jerarquía a estas instalaciones que costaron millones de dólares de los programas de FIFA y Conmebol y deben cumplir con el objetivo para el que fueron creadas: acoger a las selecciones nacionales en sus procesos de preparación.

También resalta el hecho de que el entrenador haya tomado nota de los mejores valores juveniles de la Liga Futve, como el fino volante cinco, Telasco Segovia, y el mediapunta Yerson Chacón, y los haya incluido en su primer módulo para que acumulen kilometraje de experiencia, asimilen sus ideas y estén prevenidos para cuando el DT los necesite en la selección mayor o en la sub-23.

Pékerman, además, acierta en trabajar con una mayoría de jugadores que participan en el torneo local, porque con ellos tiene lo que más necesitan los entrenadores de selecciones nacionales en estos días: tiempo de calidad para educar y moldear a su plantilla.

Pues de nada sirve llamar a todos los legionarios, si por las presiones de sus equipos, las complicaciones de vuelos y la pandemia, llegan a pocos días del partido, solo para escuchar la charla técnica y salir a jugar, como ocurrió durante el fallido proceso de José Peseiro y el intinerato de Leonardo González.

Lo mejor es dejar trabajar a Pékerman y sus asistentes en silencio, lejos del ruido y la furia. El funcionamiento de la Vinotinto ante Bolivia hablará por el nuevo esfuerzo de construir un equipo competitivo.

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