viernes, junio 14, 2024
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Por supuesto, América sería otra si Fidel hubiera sido bigleaguer

Disfruta de una nueva entrega de "En la Pelota" por Juan Vené

Dentro de unos días, el dos de diciembre, hará 67 años de la llegada a la Sierra Maestra de Fidel Castro, su hermano Raúl, Ernesto (Ché) Guevara, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida y los demás que, después fueron barbudos, porque no tenían con qué rasurarse.

El primer periodista que entrevistó a Fidel y su gente en la Sierra, fue Herbert Mattehws, del “New York Times”, en 1957. El segundo yo, en marzo de 1958, enviado por la revista “Bohemia”, de La Habana.

En mis días en lo alto de aquellas montañas, durante la entrevista, le pregunté a Fidel:

“¿Es cierto que usted estuvo a punto de hacerse pelotero profesional?

“Cierto, eso es verdad” respondió, e hizo unos segundos de silencio para buscar sus recuerdos mirando al cielo. “Decían que yo tenía calidad para las Grandes Ligas. Ese scout de los Senadores, llamado Joe Cambria, que fue quien me entusiasmó, me dijo después de verme lanzar, que sólo necesitaba aprender lo que es el pitcheo, porque las condiciones físicas me sobraban. Y me ofreció cinco mil dólares, que decían, era un bono muy bueno.

“La verdad es que, estaba por graduarme en derecho, y me sentía más atraído por la política que por el beisbol. No estaba seguro de que sería un pelotero estelar… También jugaba basquetbol y mis entrenadores, igualmente, trataban de entusiasmarme.

“He escogido lo que más me llena. Porque quiero ver a Cuba libre, sin dictadura, sin el acoso de (Fulgencio) Batista y sus matones, ver a la isla toda en plena democracia. Eso no tiene comparación para mí. Es a lo que dedico aquí mi vida”.

La historia de América sería otra, de no haber triunfado Fidel Castro y su gente en la Sierra Maestra.

La agencia de noticias AFP, mandó a su corresponsal, Buck Canel, a entrevistar a Fidel, unas semanas después de ser Primer Ministro de Cuba, instalado en el Palacio de Morro y Colón, junto con el Presidente, Manuel Urrutia.

Canel, famoso en Latinoamérica por sus narraciones de beisbol y boxeo, a través de la “Cabalgata Deportiva Gillette”, no conocía personalmente a Fidel, por lo que pidió a la agencia que me invitaran para ayudarle, ya que aquel y yo nos conocíamos desde la Sierra.

Fidel nos atendió familiarmente, con feria de amabilidades, y pidió café, que él mismo nos sirvió en pequeñas tazas. Después preguntó: “¿Cuántas cucharaditas de azúcar, Buck?”.

Canel respondió: “No… Lo tomo sin azúcar”.

“¡¿Cómo va a ser?!” clamó Fidel, “¡si el azúcar cubano es el mejor del mundo!”.

Buck ripostó: “Está bien, comandante. Lo tomaré con azúcar de Cuba, pero sólo cuando usted se rasure con Gillette”.

Reencuentro en el “Habana Hilton”

A los tres días de su llegada a La Habana, en enero de 1959, Fidel Castro se presentó ante la prensa en el lujoso hotel “Habana Hilton”. Desde luego que estuve allí. Y ocurrió lo que no esperaba. Fidel me reconoció:

“¡Ey, Venezuela!”, me gritó como a diez metros, “¡ya estamos aquí abajo!”.

Después de un emotivo abrazo, me prometió:

“Voy a organizar un paseo a la Sierra Maestra con quienes nos visitaron allá. Le diré a Miguel Ángel (Quevedo, director de “Bohemia”), que te lleve”.

Pero por su atareada vida entre la Unión Soviética y Estados Unidos, no tuvo tiempo para organizar tal reencuentro.

En Tips

Camilo en el Escambray

No conocí a Camilo Cienfuegos en la Sierra, porque estaba en el Escambray. Fidel no me dejó ir, porque esperaban allá actividad bélica.

El mejor pelotero

Por cierto, alrededor de Fidel decían, que Camilo era el mejor pelotero entre todos ellos. Jugaba segunda base.

El beisbol siempre fue la pasión de Castro

Oí en la Sierra numerosas anécdotas de la guerrilla y lo del viaje del “Granma”, México-Cuba con los 82 guerrilleros y la trágica llegada a la isla.

Pero a Fidel también le encantaba hablar de beisbol. Una tarde me preguntó:

“Eso que dicen de Martín Dihigo, ¿es cierto, que era mejor que todos los demás peloteros, incluso los de Grandes Ligas?”.

Es verdad, comandante.

“¿Y por qué, cómo es eso de que era mejor?”.

Sencillo: nació con todo lo necesario para jugar bien las nueve posiciones, para batear líneas y también con poder, correr muy bien las bases y entendía la acción a cabalidad.

“¿Fue magnífico en todo el beisbol?”.

Menos en el de los blancos, porque había discriminación racial. Pero era número uno en las Ligas Negras de Estados Unidos y en toda la pelota profesional de Latinoamérica.

Fidel nunca me habló de imperialismo. Sus temas principales en la entrevista fueron la guerrilla y el beisbol.

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