domingo, febrero 25, 2024
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Sabios del Vargas con influencia para firmar peloteros negros

Disfruten de una nueva entrega de "En la Pelota" por Juan Vené

La pelota profesional de ahora, como se juega en México, Dominicana, Panamá, Colombia, Puerto Rico y Venezuela, desde luego, es muy diferente a la de los comienzos.

Cuando los industriales de la Maizina Americana marca “El Aguila”, los hermanos Santiago y Miguel Alfonzo Rivas, inauguraron en Caracas su estadio San Agustín, el 29 de enero de 1928, nació en toda Venezuela la inquietud por profesionalizar el beisbol.

Pero no se distinguía lo que era un pelotero aficionado de uno profesional. Incluso, los héroes de 1941, jugaban con honorarios, como también lo hacían los del róster de los cubanos.

Surgieron equipos, como el de los Navegantes del Magallanes y el de los Sabios del Vargas, que jugaban en Caracas, con otros dos clubes, campeonatos llamados de Primera Categoría.

El Vargas tenía tan buenas conexiones en Estados Unidos, que conseguían contratos con los mejores estelares de las Ligas Negras, como el infielder, Raymond Dandrige y el lanzador, León Day.

Dandrige era el mejor tercera base de la pelota de los negros, espectacular chocador, por lo que bateaba constantemente sobre 300.

Y era tan bueno a la defensiva, que también brillaba como shortstop. Cuando lo llevaron a Caracas, alrededor de sus 30 años de edad, en la década de 1940, los Sabios no necesitaban tercera base.

Y por eso fue famoso en Venezuela jugando de shortstop. Por cierto, era conocido por más de un sobre nombre. Lo llamaban El Gambao, porque sus piernas parecían un par de paréntesis; también era conocido como Mamerto, Hooks (manos), Squat (cuclillas), Talúa y, por supuesto, Ray.

En menos de un campeonato en Caracas, bateó para 343 e impulsó 52 carreras.
Era tan bueno Dandrige, que Jorge Pasquel se lo llevó a México, pagándole 10 mil dólares por temporada, lo que entonces era un dineral, libres de Impuestos, hotel, comidas y un automóvil sin chofer.

Jugó Dandrige en México durante 10 temporadas, hasta 1948, cuando estaba en sus 35 de edad.

En Venezuela se le conoció como Talúa Dandrige con tal devoción, que pocos supieron que su real nombre era Raymond.

Fue elevado al Hall de la Fama de Cooperstown en 1987, y allá exhiben una de las camisas de los Diablos del México, que usó cuando se lo llevó Jorge Pasquel. Hoy día, los records de Dandrige aparecen entre los de las Grandes Ligas, por la decisión del comisionado, Rob Manfred.

Hazaña inolvidable que logró León Day en 1942

Era domingo, en la tarde del 31 de julio de 1942, cuando León Day apareció en la lomita, por los Águilas de Newak, frente a los Gigantes Élites de Báltimore.

Lo que hizo fue dejarles strikeouts a 18 bateadores, permitirles un solo hit y colgarles nueve ceros, e impulsar una carrera. Pizarra, 1-0.

Los peloteros negros que ahora figuran a través de sus números, entre los de las Grandes Ligas son tres mil 423.

El comisionado Rob Manfred dispuso dar a todos los jugadores de las Ligas Negras la misma categoría de las Mayores.

Estelar en ocho de las nueve posiciones

León Day, otro estelar de las Ligas Negras que fue de los Sabios del Vargas, lanzó para ellos en 1940, y ganó 12 juegos, con efectividad de 2.01.

El periodista Juan Antillano Valarino, AVJ, escribió en “la Esfera” por aquellos días:

“Si León Day fuera blanco, ganaría más de 20 juegos por temporada en Grandes Ligas. No solo tiene muy buen repertorio, sino que sabe manejarlo con una inteligencia de superdotado”.

En los records de las Ligas Negras aparece Day con 50-22, 3,58, más promedio al bate de 313.

Y como Dandrige, también fue pelotero de Pasquel. Fue contratado para integrar el róster de los Águilas de Veracruz en 1940, 1947 y 1948, pagándole cada vez, ocho mil dólares por campaña.

Day fue elevado al Hall de la Fama de Cooperstown en 1995.

Cuando Day no lanzaba, jugaba cualquier otra posición defensiva, menos la de receptor. Su fama fue la de un pitcher con recta de velocidad imbateable, un bateador con facilidad asombrosa para hacer contacto y un fildeador de manos suaves y seguras, más brazo fuerte y educado.

Como Dandrige, además de las Ligas Negras y México, jugó en todo el Caribe, desde mediados de la década de los ‘40 hasta los ’50.

Además de sus glorias como pelotero, también fue héroe de guerra. Sirvió como parte del Batallón Anfibio que fue ubicado en Francia en 1944. Terminada la II Guerra Mundial, fue condecorado.

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