miércoles, mayo 29, 2024
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Camiseta 10 | Aguas turbulentas baten incesantes

Si alguna vez en la vida es posible aplicar el decir popular al fútbol, y en este caso a la selección venezolana, pues este es el momento: “Cuando no está presa, la andan buscando”.

La debacle comenzó en la Copa América con el estallido del coronavirus en los jugadores venezolanos. Sin algunos titulares hubo que llamar, en las urgencias, a jugadores que no soñaban con llegar al equipo nacional. La Vinotinto batalló con bravura, pero, doblegada por el amargo destino y la ausencia de victorias no le dio para más.

Apareció el Premundial en la línea del horizonte, y la caída vertical continuó con la renuncia de José Peseiro, el técnico portugués traído luego de siete meses sin dirección.

El hombre partió solo días antes de los duros partidos ante Argentina, Perú y Paraguay por las dificultades económicas conocidas, y entonces, en la emergencia, en la desesperada, tomó el comando Leonardo González. Jugadores importantes como Salomón Rondón, Yangel Herrera, Fernando Aristeguieta y Yordan Osorio no llegaron por diversos motivos, y armar con lo que había. Arranca el partido ante los argentinos y se lesiona José Manuel Velásquez, Adrián Martínez es expulsado a los 35 (los dos centrales fuera de juego, nada menos), y a remar contracorriente durante 70 minutos.

¿Podía haber más infortunio que este? Aún así, quedaron detalles para el rescate como la desfachatez de Yeferson Soteldo con sus descolgadas por la banda izquierda y ni qué decir con el cobro del penal; sus desquicios y movimientos de cintura alarmaron a los zagueros rivales.

La Vinotinto enfrentaba anoche a Perú en Lima, y salir con bien del partido habrá sido un regalo de Dios.

Luego Paraguay en Asunción, y con un mes por delante ante de otra triple fecha en octubre, sentarse a pensar en lo que habrá de venir: ¿habrá posibilidades de traer a los jugadores ausentes y que tanta faltan están haciendo?, ¿continuar con González al frente del grupo?, ¿tendrá algún sentido bajarse del caballo en medio del río?

Las aguas turbulentas de las que Venezuela no consigue salir siguen batiendo con furia de huracán en todos los frentes. Cuesta decirlo, pero desde ya la opción, aparate del decoro con el que hay que afrontar los partidos por jugarse, tiene que ser el Mundial 2026.

Pero, ¿cómo? ¿Habrá fraguado para entonces una nueva camada de hombres competitivos para asumir la empresa? ¿Tendrá la Federación Venezolana listos los planes para echar a andar algo así?

El meteoro que hizo falta

Aquel minuto 61 no podrá ser olvidado por los argentinos, menos aun por los venezolanos. El corner cobrado por Juan Arango llevaba en su vientre un destino marcado que por alguna vez torcería el rumbo de la historia.

Los albicelestes vieron pasar la pelota como un meteoro, un astro que no los dejaba acercarse porque no podía ser para ellos.

Fernando Amorebieta fue elegido por los dioses del fútbol para que fuera él quien la tuviera en su frente: un golpe seco, profundo, y aquella tarde de octubre de 2011 quedó marcada con el hierro candente del gol feliz del orgullo Vinotinto.

Cuánta falta hizo esta vez otro cometa.

EN TIPS

Meta. En una época vencer a Bolivia era el objetivo. En las eras de Richard Páez y César Farías Venezuela subió el listón y casi llegó a lo más alto; ahora han vuelto los fantasmas de un pasado perdido en el tiempo.

Brasil. Ya la Vinotinto puede ufanarse de haber vencido a todos sus adversarios suramericanos. Solo le falta en partidos oficiales la verdeamarilla, ante la que solo ha podido empatar en una Copa América.

Pronto. Después de la tríada de partidos ante Argentina, Perú y Paraguay, Venezuela tendrá que seguir su extenuante camino el próximo octubre ante Brasil, Chile y Ecuador.

¿Extranjero?. Mucho se ha hablado de la provisionalidad de Leonardo González al frente del equipo nacional, y de que pronto vendrá un importado. ¿Será posible o le dejarán el camino abierto al criollo?

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