viernes, diciembre 9, 2022
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Camiseta 10 | ¿Países del Norte y Centroamérica?

Ante tanta dificultad, ante tanta piedra en el camino de Suramérica, se oyen voces que abogan porque la Vinotinto debería cambiar de rumbo y enfocar su rostro hacia la Concacaf; es decir, enfrentar a los países de Norte y Centroamérica en vez de tener que vérselas con Brasil, Argentina y todas estas de primer nivel en procura de llegar al Mundial. Muy bien.

Hagamos un alto en la conversación y hablemos del partido Estados Unidos-México disputado el viernes pasado en Cincinnati. Sobregirado en intensidad, vértigo y por ello también de imprecisiones, mantuvo en tensión a todos los que vivimos su tráfago de locura.

Luego de seguir este lance, pensamos: ¿podría Venezuela batir a selecciones como estas, equipos nacionales que tienen en su seno jugadores estelares de Italia, Inglaterra y España?, ¿realmente podría?…

Desde hace algunos años venimos oyendo ese argumento: “Si jugáramos en Norte y Centroamérica seguro que vamos al Mundial”. A quien así opine le decimos: de haber visto el partido antes comentado posiblemente no pensaría lo mismo.

Habría que decir que en esa zona solo clasifican tres seleccionados al encuentro universal, y que el cuarto va a una repesca. Entonces, y hablando de posibilidades y dejando a un lado a estadounidenses y mexicanos, habría que dirigir las miradas hacia Canadá, Costa Rica, Honduras y Panamá, selecciones en crecimiento y hoy duras de vencer.

Nada podría ser, como dicen, pan comido. Quizás hace algunos años esta aspiración hubiera tenido más asidero pero hoy día, y tal como andan las cosas en el continente, sería una empresa de lo más empinada. Todo en la vida cambia, todo se transforma: hasta el fútbol de la Concacaf…

Inabarcable: el sábado estuvimos de visita en la Universidad de Florida. Paseamos por la inmensidad de sus campos, edificios y bibliotecas, y vivimos la fiesta de los jóvenes que había en todo el ámbito universitario porque esa tarde jugaban los Gators, el equipo de fútbol americano que es un emblema de la ciudad.

Con más de cuarenta mil estudiantes llegados desde todos los países del mundo, con verdores que se pierden en el infinito, la mayoría esperaba el inicio del partido en el Ben Hill Griffin Stadium, el “swamp” (pantano) como es llamado para noventa mil almas, construido dentro de la institución.

Todo aquello es una hermosa realidad, especialmente cuando andando por aquí y por allá topamos con un grupo de muchachos venezolanos. Conversamos entre recuerdos y bromas, entre “vainas” y “no jodas”, y ya nos podíamos sentir satisfechos: conseguir un pedazo de patria entre aquel gentío había sido la culminación de un día salpicado de juventud.

Nos vemos por ahí.


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