domingo, febrero 5, 2023
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Camiseta 10 | ¿Quién gana, quién pierde?

Ecuador y Venezuela chocan en la alta Quito, y aunque el partido podría avizorarse como un desquite de los ecuatorianos después que la Vinotinto les derrotara en Caracas, el asunto va mucho más allá. Los amos de casa, terceros en el listado Premundialista de Suramérica, ven el partido como el salto que precisan para librarse del acoso de sus perseguidores, esto es, Colombia, Uruguay, Chile, la inesperada Bolivia y Paraguay, y esto ha de ser motivo suficiente para saltar a la cancha y vencer a todo evento.

Obtener los puntos en juego esta noche será un alivio de siete leguas, el premio mayor para una selección irregular que un día puede vencer al más pintado y al otro caer ante uno de poca cuantía futbolística. El comportamiento en juego del futbolista de Ecuador tiene andando de cabeza a Gustavo Alfaro, el desconcertado técnico que no obstante tiene toda su fe puesta en la llegada del grupo al Mundial de Catar…

Es obvio que Venezuela mire el partido desde otra perspectiva. Ya fuera de la carrera mundialista, le queda comenzar a alistar con ilusión juvenil su selección para el Mundial 2026. Y no estaría mal pensar así, con un proyecto de trabajo en la distancia de cinco años en un país donde los jugadores competitivos no se dan como el monte silvestre. Hay que cuidar con celo de enamorados a los que florezcan, y mirar con ojo de águila a los que vayan quedando de la generación actual. Entonces, dos visiones diferentes de partido. Ecuador, inmediatista, desesperado por una victoria que lo acerque al botín más preciado; Venezuela, más tranquila, pensando en que la vida no ha pasado: la vida comienza hoy…

Ahora queremos abordar un tema de poca difusión, que sin embargo vemos a diario en los canales de televisión y que es muy importante. Se trata de la cantidad de técnicos argentinos que caminan por el mundo dando instrucciones y organizando equipos. Dondequiera que veamos, dondequiera que oigamos, hay varios de ellos. Y particularmente disfrutamos viendo detrás de la raya a Marcelo Bielsa, quien aunque no habla inglés dirige al Leeds United, de la Premier League. Con esa seriedad de enigma, con sus posturas de lobo estepario, es uno de los entrenadores más sabios y cultos del fútbol universal. Por tal razón nos ha parecido extraño que no maneje el idioma del país donde dirige: ¿no será una treta al estilo borgiano, o una trampa para que creamos? De Bielsa, como pasó con Borges, se puede esperar las cosas más inesperadas.

Nos vemos por ahí.


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