viernes, marzo 1, 2024
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Camiseta 10 | Venezuela y Colombia

Los tiempos que corren nos han puesto frente a una paradoja. Un día, que podíamos decir de espaldas a las tradiciones, Venezuela batía a Bolivia por un incontestable 4 a 1, mientras que más o menos a la misma hora, Perú liquidaba a Colombia, un gol a cero.

En los dos países hubo caras de interrogación, vaya los dos contrastes, pues es de suponer que el fútbol es deporte de propiedad, más que venezolana, colombiana. Empero, tal desaguisado se completó, para disgusto de la historia y felicidad para la gente de al lado, cuando en la Serie del Caribe los Caimanes de Barranquilla batían dos veces, 6-1 y 8-1, a los Navegantes del Magallanes.

“¿Qué está pasando, Dios mío, será que los planetas se han alineado para que estás cosas sucedan? Carajo, ¿será que los de allá y los de acá nos estamos volviendo locos?”, decía la gente en Caracas y Bogotá, en Barinas y Barranquilla…

No, nadie ha perdido la razón ni ha preguntado dónde queda el manicomio. Lo que hay que revisar son los tiempos modernos, actualizarse, porque desde hace algunos años la Vinotinto ha dejado de ser el pasto fácil para las demás selecciones del continente, así como el beisbol colombiano, principalmente el que se desarrolla y juega en las regiones costeñas como Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, ha dejado de ser “una papita” para los países del Caribe.

Todo se modifica, todo cambia, aunque no tanto como para pensar que Venezuela pueda caer en beisbol con Uzbekistán, ni Brasil, con Vinicius, Neymar, Casemiro y toda su camada de figuras sucumbir en fútbol y por goleada con la selección de Puerto Rico. Todavía, caramba, hay cosas inamovibles, principios inalterables, pero ¿quién sabe?…

Los partidos de Venezuela contra Argentina y Colombia pueden ser el punto de partida para los planes secretos de José Pékerman y el fútbol nacional.

No pretendemos conocer lo que está en el porvenir ni en cabeza del técnico, pero pensamos que serán dos capítulos útiles para rescribir lo pasado y prescindir de aquellos que casi con seguridad no estarán en la deriva hacia el Mundial 2026. Esos juegos nombrados serán óptimos y el escenario para mostrar a los nuevos jugadores, y muy diferentes al partido perdido ante Uruguay.

Ahí la Vinotinto fue, como contra Bolivia, con todas las baterías del arsenal; ya es diferente, ha cambiado la perspectiva y la sicología de la selección y los resultados en Buenos Aires y Puerto Ordaz no van ir más allá de lo anecdótico. Pékerman es hombre de decisiones: ¿qué estará pensando al respecto? Nos vemos por ahí.

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