jueves, mayo 30, 2024
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Francia fue testigo de que la Vinotinto tiene futuro

Fernando Batista es el guía de la camada de jugadores que peleará un cupo a los Juegos Olímpicos de 2024

La reciente participación de Venezuela en el Torneo Maurice Revello de Francia, si bien no finalizó con la consagración del título como se hubiese querido, ha dejado un sinfín de luces y aspectos positivos que apuntan a un futuro brillante y promisorio.

El primer aspecto a evaluar tiene que ver con la custodia del arco y el gran protagonista de ello fue Samuel Rodríguez (19 años). El jugador de las categorías juveniles del Atlético de Madrid disputó todos los encuentros del Maurice Revello y demostró una seguridad plausible bajo los tres palos.

Si bien quedan algunos detalles por corregir en cuanto a salidas a destiempo y mayor confianza en los penales, son temas que en un futbolista de su edad aún pueden pulirse.

Lo cierto es que tanto Wuilker Faríñez como Joel Graterol, primer y segundo guardameta de la selección absoluta, pueden tener la certeza de que hay talento de sobra en el relevo.

Aplausos de pie también para los centrales Óscar Conde y Andrés Ferro, este último galardonado como el Jugador revelación no europeo.

Ambos finalizaron la competición como la mejor dupla de zagueros y la que menos disparos al arco recibió en cinco encuentros disputados.

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Quizá la nota más alta de la Vinotinto en el campeonato francés se haya situado en el mediocampo con lo que hizo Telasco Segovia en cada uno de los encuentros del equipo dirigido por Fernando “Bocha” Batista.

Segovia se alzó como el Mejor jugador del certamen y aprovechó la vitrina internacional para una eventual salida al fútbol extranjero.

Daniel Pérez y Jeriel De Santis comandaron el ataque y con la preparación correcta pueden llegar a tomar el testigo de Salomón Rondón como máximos referentes ofensivos de la Vinotinto.

Pero el gran mérito y reconocimiento se lo merece es Batista y su cuerpo técnico, pues con apenas unas pocas semanas de trabajo y con una variedad de jugadores que nunca habían compartido juntos en un mismo equipo, lograron sentar las bases de una fórmula competitiva y efectiva.

El título quedó a un paso, pero queda ahora la gran satisfacción de que el futuro vinotinto (una vez más) vuelve a brillar y a ilusionar con grandes cosas. Con el trabajo adecuado y la disposición en pleno de cada integrante de esta selección, se puede soñar con el Mundial.

Además, cabe destacar que esta misma camada de jugadores forma parte de la selección sub-23 que peleará un cupo en la disciplina de balompié a los Juegos Olímpicos París 2024.

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