miércoles, mayo 29, 2024
InicioOpinionesGerardo BlancoVisión de juego | DT extranjero para la Vinotinto es una idea...

Visión de juego | DT extranjero para la Vinotinto es una idea fetiche en la FVF

La ilusión de que un director técnico extranjero resolverá en la selección Vinotinto, con su sola presencia y conocimientos, las fallas estructurales, históricas, del fútbol venezolano es una idea fetiche creada por Rafael Esquivel, el ex presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, convicto y confeso en Estados Unidos por sus fechorías en la Conmebol.

Esta idea ilusoria se mantiene intacta en la nueva directiva de la FVF, que creen que con la contratación de un entrenador de jerarquía internacional, con el barniz de sabiduría que tienen en sus currículos los argentinos como Néstor José Pékerman, la Vinotinto dará por artes de birlibirloque un salto de calidad y clasificará a la anhelada Copa Mundial de la Fifa.

La verdad es que todo ha sido una engañifa, un mantra que repiten los federativos, viejos y nuevos, para atrapar incautos, y ocultar la realidad. El problema de la Vinotinto no es de un entrenador. Las derrotas que sufrió la Vinotinto bajo la dirección del técnico interino Leonardo González las pudo haber acumulado Pep Guardiola, Jürgen Klopp o José Mourinho.

Las deficiencias del fútbol nacional no están exclusivamente en que se defienda mal un par de tiros de esquinas o que el arquero Wuilker Faríñez haya tenido una mala noche en el arco. La fallas son más profundas y vienen de lejos. La primera es que Venezuela llegó muy tarde al fútbol. Cuando Uruguay y Brasil ya eran campeones del mundo, la selección nacional ni siquiera existía.

De hecho, el fútbol en Venezuela era un deporte elitesco, que se comenzó a practicar en los centros educativos privados, regentados por los curas. Hasta finales de los años ochenta del siglo pasado el campeonato nacional de Primera División estaba hecha para atraer al estadio a los inmigrantes europeos; italianos, españoles y portugueses que extrañaban a sus clubes y buscaron un sucedáneo en equipos como el Deportivo Italia, Portugués, Vasco y Galicia, que nada hicieron para que el fútbol nacional floreciera y se consolidara como una actividad deportiva y social.

Por ello, nuestro equipo más antiguo, Estudiantes de Mérida, recién celebró 50 años, mientras en cualquier parte de Suramérica las instituciones pasan de siglo de fundadas y tienen raíces profundas, una historia, instalaciones, recursos y millones de seguidores como el caso de Boca y River en Argentina, o Flamengo y Fluminense en Brasil.

Hasta Bolivia, con la que el fútbol venezolano suele compartir los últimos lugares en la tabla, ha ganado una Copa América, asistió a un Mundial y tiene clubes centenarios como el popular The Strongest.

¿Dónde está el arraigo popular de equipos como Atlético Venezuela, Metropolitano, UCV, Lala o Deportivo La Guaira, último campeón de la Liga Futve? Se trata de emprendimientos, iniciativas de empresarios enamorados del fútbol que así como hoy invierten, mañana desaparecen de la actividad junto a sus franquicias como ha ocurrido antes.

El que Venezuela haya exportado jugadores en los últimos años es un mínimo avance, pero se ha sobredimensionado la verdadera capacidad de esos futbolistas. En Brasil, salió Rafinha de la banca y su sola presencia ayudó a Neymar a que el fútbol de la verdeamarilla fluyera para darle un paseo a Uruguay, otra potencia.

¿Donde está el Rafinha de la Vinotinto? Ese jugador que espera pacientemente su turno en el banco de suplentes para ingresar a la cancha y romperla con su habilidad. Richard Páez y César Farías lograron levantar a la Vinotinto y hacerla competir con más acierto; pero se quedaron cortos, porque ir al Mundial no es un paseo en Suramérica.

Son años de trabajo para construir lo que hoy no existe.

Leo González merece ser ratificado en el banquillo de la selección

El trabajo de Leo González al frente de la FVF hay que valorarlo en su justa dimensión. La pasión por ver ganar a la Vinotinto obnubila a los fanáticos, y muy especialmente a los más furibundos tuiteros que despotrican de los jugadores, con insultos racistas y hasta amenazantes, como los que recibió el delantero Sergio Córdova por su flojo desempeño en la selección.

Se le pide a estos jugadores que venzan a Brasil o Argentina, que están llenos de cracks y una tradición futbolística de la que carece Venezuela.

Por eso, los 70 minutos que el equipo de Leo González estuvo venciendo a la verdeamarilla en el estadio Olímpico es una demostración de que aún con todas las carencias estructurales del fútbol nacional, la Vinotinto puede competir y luchar por los puntos.

Pero nadie debe hacer un drama porque la selección caiga en la Conmebol. Se trata de la eliminatoria más exigente del mundo. Y menos crucificar a Leo González. Puso el pecho a las balas, consiguió un triunfo, le dio otra cara a la selección y merece ser ratificado.

Clasificar cada dos años al Mundial sería más difícil para Venezuela

La gira suramericana que realiza el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no tiene otro propósito de convencer a los dirigentes de la Conmebol, incluyendo al nuevo presidente de la FVF, Jorge Giménez, de las bondades de que la Copa Mundial se juegue cada dos años.

¿Se beneficiará la FVF por este cambio? Desde el punto de vista meramente económico pudiera significar más ingresos por parte de la Fifa para impulsar nuevos proyectos deportivos, como la creación de un nuevo Centro de Alto Rendimiento en Caracas. En lo deportivo, el nuevo sistema de eliminatoria que habrá que cambiarlo supondría que será más difícil clasificar.

En lugar del sistema de todo contra todos que se viene utilizando desde la eliminatoria para clasificar al Mundial de Francia 1998, seguramente volverá la eliminación por grupos, donde se juega menos partidos y el chance es ínfimo, porque Brasil, Argentina y Uruguay son cabezas de grupo para luchar por los cupos.

La FIFA quiere evitar que astros como Messi y Neymar crucen el Atlántico, y eso solo es posible si se acorta la eliminatoria.

Lo último