sábado, junio 25, 2022
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Visión de juego | Sabiduría de Pékerman será para su cofradía

El proceso del prestigioso entrenador argentino José Néstor Pékerman fue presentado por la directiva de la Federación Venezolana de Fútbol, encabezada por Jorge Giménez, como la oportunidad inigualable para dar un nuevo aliento a las selecciones nacionales.

El técnico, tres veces campeón del mundo con Argentina en las categorías menores, no venía solo con el propósito de dirigir a la Vinotinto absoluta, sino con la responsabilidad de reestructurar el trabajo que venía realizando la FVF en las selecciones de formación.

Se suponía que los principales beneficiados de la sabiduría y la enorme experiencia de Pékerman sería la propia FVF y sus miembros, entre los cuales figuran centenares de entrenadores venezolanos que pueden abrevar en las ideas, los sistemas de trabajo y la metodología del nuevo seleccionador nacional y su cuerpo técnico para ponerlos en práctica en sus clubes, en beneficio del desarrollo del fútbol nacional.

Pero el reciente e inesperado nombramiento del exdefensa argentino, Fabricio Coliccini, como entrenador de la selección nacional sub-20, y la próxima designación de otro argentino para que se ocupe de la sub-17, en nada benefician al desarrollo y crecimiento del fútbol nacional ni de los DT locales.

Nadie discute los pergaminos de Coloccini como jugador. Fue un destacado defensa, campeón mundial sub-20 y medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, y vistió las camisetas de clubes de renombre mundial como Boca Juniors, Milan y Atlético de Madrid.

Pero formando jugadores no tiene trayectoria alguna, pues apenas se retiró de las canchas el año pasado, y el hecho de haber sido un gran jugador de fútbol no lo convierte automáticamente en técnico.

Es completamente absurdo que la FVF le vaya a pagar a Pékerman y a sus ayudantes para que contribuyan a la formación de entrenadores como Coloccini. La transferencia de conocimientos que debería favorecer a técnicos nacionales se utilizará para fortalecer la carrera del ex jugador argentino.

Si a Coloccini le va bien en el puesto, los agentes que lo colocan en el cargo lo llevarán a otro destino, gracias al presupuesto de la FVF que invertirá tiempo, recursos económicos y pondrá una camada de jugadores para la capacitación de un entrenador golondrina.

Si le va mal, siempre tendrá la manida excusa de que se trata de un proceso que lleva tiempo y hay que seguir remando.
La nueva dirigencia de la FVF parece desconocer que los logros en las categorías menores fueron producto del trabajo de entrenadores nacionales como Lino Alonso, que recorrió el país entero en busca de talentos para nutrir a las selecciones menores, que con el tiempo culminó con el subcampeonato mundial en Corea del Sur 2017 bajo la conducción de Rafael Dudamel.

Si se quiere que la presencia de Pékerman en el país tenga verdadero impacto en el tiempo, habría que rodearlo de técnicos venezolanos que lo acompañen no en la Vinotinto absoluta, formen parte del equipo de trabajo que conducirá a las selecciones menores y se alimenten de su sabiduría.

Es lo que está haciendo la Federación Venezolana de Baloncesto con la presencia de otro coach de prestigio mundial como el también argentino Fernando Duró. La diferencia es que este último está ayudando a formar a los entrenadores nacionales de básquet, dándole oportunidad a que crezcan a su lado con un método y un sistema de juego compartido.

La FVF no puede permitir que las selecciones menores se conviertan en franquicias para beneficio de quienes necesitan engordar el currículo de entrenadores que vienen de paso.

Colgarse del arco es un retroceso para la Vinotinto

La paciencia que pide Pékerman para su proceso en la Vinotinto es lo que menos abunda en el fútbol. Ningún entrenador, por más encumbrado ni prestigioso que sea, puede sobrevivir a los pésimos resultados. Los cuatro partidos que dirigió Pékerman en la eliminatoria sirvieron para reagrupar fuerzas, renovar las ilusiones de los jugadores convocados y sembrar en el país la idea de que bajo la batuta del experimentado entrenador la Vinotinto mostrará más herramientas para luchar por los puntos y la clasificación al Mundial de 2026.

Pero el balance del entrenador en las eliminatorias no fue superior al de sus antecesores. Derrotó a Bolivia, un rival al que desde hace tiempo la Vinotinto le tiene tomada la medida de local. Sufrió derrotas ante Uruguay y Argentina, y también dilapidó los 26 años sin caer de local que tenía Venezuela ante Colombia.

En esos cuatro juegos Venezuela no mostró un cambio significativo en su funcionamiento. Pékerman repitió las convocatorias del portugués José Peseiro y de Leo González, y mostró la mismas precauciones que el lusitano.

Ante la albiceleste en Buenos Aires, colocó cinco defensas, entregó la pelota a Argentina y prácticamente se colgó del arco. González mostró más audacia ante Brasil en el Olímpico, donde la Vinotinto mostró agallas e irrespetó al rival.

Para cambiar a la selección hay que asumir riesgos. Las pocas veces en las que Venezuela derrotó a Uruguay y Argentina fue jugando con audacia. Allí están el Centenariazo y el triunfo en Puerto La Cruz como muestras.

Más minutos en cancha para foguear a los chamos

Cada sorteo de un Mundial de Fútbol nos recuerda con amargura que la Vinotinto no es parte de esta fiesta y que sigue siendo la única selección de Suramérica que jamás ha visto su nombre en los bombos. Para cambiar esta realidad no es suficiente la contratación de un entrenador de altos quilates como Pékerman.

El cambio de la norma del sub-20 en cancha ha hecho que en la alineación de los equipos, hayan desaparecido los jugadores de esta categoría. Con la excepción del Deportivo La Guaira, que decidió renovar su plantilla con sangre nueva, en el resto de los equipos los chamos ya no ven minutos en cancha.

Y eso no es un trabajo que corresponda a Pékerman, sino a los entrenadores venezolanos que deben abrirle espacio a las promesas. Los módulos de preparación que llevará adelante la cofradía de entrenadores de Pékerman son necesarios, pero de nada servirán si luego los jugadores sub-20 no ven minutos en sus respectivos clubes.

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