viernes, abril 12, 2024
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Aramburu: de La Guacamaya al estadio de Los Príncipes

Disfruten de una nueva entrega de "Visión de Juego" por Gerardo Blanco

Jon Aramburu es un caso incontestable de que el talento no es la única llave para abrir las puertas de Europa a los futbolista venezolanos. Además de las condiciones técnicas necesarias para jugar en el más alto nivel competitivo, también se requiere un plan de trabajo, fortaleza mental para enfrentar los obstáculos y sentido de la oportunidad para aprovechar cada minuto que se recibe en cancha.

Formado en las categorías inferiores del Deportivo La Guaira, Araburu no era un jugador excepcional que llenara los ojos de los buscadores de talentos, como ocurrió con otros futbolistas venezolanos que dieron el salto a Europa. La capacidad goleadora de Juan Arango y Salomón Rondón y la firmeza de Tomás Rincón en la mitad del campo fueron su pasaporte para instalarse en España, Inglaterra, Alemania e Italia.

Así que el gran mérito de Aramburu radica en la constancia y el trabajo para cumplir con los cánones de un lateral efectivo a la hora de luchar cada pelota, cerrar espacios y anticipar a los rivales que enfrenta indistintamente por la banda derecha o izquierda, tal es la versatilidad del caraqueño que lo hace de mucha utilidad para un entrenador.

No es un carrilero de época, de los que se tragan la cancha, van y vienen sin descanso, y además de defender con suficiencia, pueden pisar el campo contrario para templar pases de gol a sus compañeros, tirar paredes, desbordar o definir con la categoría de un avanzado. Si fuese así, no habría tenido que pasar por el Real Unión de la tercera división de España ni por la Real Sociedad B, sino que hubiera llegado en plan de contratación estelar a la primera plantilla del “Txuri-urdin”.

Por ello, hay que alabar el esfuerzo de Aramburu para abrirse paso en su carrera y ganarse la confianza del técnico de la Real Sociedad con sus meritorias exhibiciones, al punto de ser incluido en la plantilla de la Liga de Campeones, donde el miércoles disputó los minutos finales ante el todopoderoso Kylian Mbappé en el Parque de Los Príncipes.

Pasar de jugar en las canchas de La Guacamaya en Las Mercedes al estadio más ilustre de París es un salto descomunal que debe servir de ejemplo para el resto de los jugadores de la Liga Futve que tienen aspiraciones de cruzar el charco del océano Atlántico.

Es cierto que las raíces vascas y el pasaporte comunitario también ayudaron a Aramburu a ser tomado en cuenta por el club Reala, pero la doble nacionalidad de nada habría servido de no haber sido acompañada por la disciplina y el afán de superación del chamo.

La más beneficiada por la consolidación de Aramburu en la Real Sociedad es la selección Vinotinto, que durante años penó por la irregularidad de los jugadores que ocupaban las bandas. Richard Páez tuvo que retrasar a Jorge “Zurdo” Rojas, un 10 natural, al puesto de lateral izquierdo para aprovechar su salida y la profundidad que aportaba por esa banda hasta que consiguió en Jonay Hernández a un tipo con más argumentos para defender.

Durante los días de César Farías, hubo que transformar a Gabriel Cichero de defensa central en lateral izquierdo, con los aciertos que produjo ese movimiento en la Copa América de Argentina 2011 y los errores que generó en la eliminatoria al Mundial de Brasil 2014. Y en los años recientes, Roberto Rosales debió jugar con el perfil cambiado para tapar el boquete.

Con Aramburu, Miguel Navarro, Christian Makoun y hasta el emergente Renné Rivas, quien demostró su progresión con la Vinotinto Sub-23 en el Preolímpico a París, el cuerpo técnico del argentino Fernando “Bocha” Batista tiene ahora material de sobra para elegir un lateral izquierdo para la venidera Copa América y lo que resta del premundial.

Mezclar talentos en la Copa América para seguir mejorando a la Vinotinto

La venidera Copa América debería servir de escenario para que el cuerpo técnico otorgue oportunidad a los jugadores Sub-23 que brillaron en el reciente preolímpico de Caracas para que demuestren sus condiciones en la selección absoluta. El torneo continental no es una prioridad absoluta para la Vinotinto, pues el principal objetivo es sumar puntos y conseguir la clasificación al Mundial de 2026 en el largo camino a la máxima cita compartida por Estados Unidos, México y Canadá.

Así que la Copa América podría servir para que jugadores como Kevin Kelsy, Jovanny Bolívar, Matías Lacava, Telasco Segovia, Bryant Ortega y Renné Rivas reciban la oportunidad de seguir creciendo y sumando experiencia para cuando el cuerpo técnico requiera de sus servicios en la eliminatoria mundialista. La Vinotinto absoluta no tiene un extremo zurdo natural con el pique y desborde de Lacava ni un volante mixto que pueda ejercer de segundo armador para como Telasco. Veremos si el “Bocha” Batista se anima a mezclar cosechas para seguir mejorando el bouquet Vinotinto.

Estudiantes necesita continuidad en el banquillo y paciencia para volver a la élite

Por su larga tradición y el invaluable aporte que le ha hecho al fútbol venezolano, formando a alguno de los jugadores más talentosos de la historia del país, Estudiantes de Mérida merece un lugar más resaltante en los campeonatos nacionales. La academia rojiblanca era un habitual representante del país en la Copa Libertadores, donde alcanzó la cumbre más alta en la edición de 1999, cuando aquel equipo dirigido por Richard Páez y encabezado por Rubert Morán en el ataque hizo historia al llegar hasta los cuartos de final del torneo.

Desde entonces, Estudiantes ha tenido un inagotable desfile de entrenadores y proyectos inacabados que terminan en agua de borrajas. La contratación de Daniel Farías para reconstruir las bases del equipo académico, con jugadores formados en la rica escuela de toque y balón a ras de piso de los clubes andinos, es una buena señal para el futuro del club. Para recuperar el sitial que alguna vez tuvo en el fútbol venezolano, Estudiantes necesita continuidad en el banquillo y paciencia para volver a armar equipos competitivos que puedan luchar por nuevas estrellas.

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