sábado, julio 13, 2024
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Aristeguieta es un símbolo fervoroso

Disfruten de una nueva entrega de "Visión de Juego" por Gerardo Blanco

La contratación de Fernando Aristeguieta como nuevo entrenador del Caracas FC es un fichaje repleto de simbolismo que revela de manera contundente la evolución del club, desde que en 1989 pasó a manos del fallecido empresario y mecenas de la institución deportiva, Guillermo Valentiner.

El “Colororado” es la muestra más representativa del sueño de Valentiner de crear un club de fútbol en la capital del país que se arraigara en el corazón de la ciudad y generara jugadores e ídolos formados por la propia institución. Aristeguieta encarna esa fervorosa idea. Primero fue un fanático apasionado que vibraba con cada una de las victorias del Rojo.

Luego se unió a las categorías menores del club y finalmente se convirtió en el delantero más querido en la historia reciente del equipo, por su entrañable relación con la barra y sus inolvidables goles para liquidar al Deportivo Táchira en partidos decisivos.

Pero Aristeguieta también en una expresión de la profesionalización del fútbol venezolano, y muy especialmente del respeto por los jugadores que siempre ha profesado el Caracas FC; una consideración que sirvió para seducir a un chamo de la clase media alta, formado en el prestigioso Colegio Loyola, para dedicarse en cuerpo y alma a ejercer el oficio de temible artillero.

El “Colorado” pudo haber sido ingeniero, médico o un exitoso director de empresa, pero prefirió contradecir las aspiraciones familiares para entregarse a lo suyo: celebrar goles y convertir en poderosa realidad el sueño tejido por Valentiner cuando creó al club de sus amores.

En medio de la crisis deportiva que afecta al Caracas, afectado profundamente por una pasada campaña desastrosa en la que se desmoronó la apuesta de la gerencia por el trabajo de un técnico reputado como Leonardo González, el regreso de Aristeguieta a las filas del equipo, esta vez en su condición de entrenador, en principio servirá para insuflar nuevos ánimos a la afición.

El fervoroso recibimiento que ofreció la barra capitalina, apenas Aristeguieta puso los pies en el aeropuerto de Maiquetía demuestra la empatía y la ilusión que despierta la presencia del exgoleador en banquillo del Rojo.

Aristeguieta cuenta con respaldo gerencial y el afecto de la hincha para reconstruir al Caracas sin la presión de los antecesores en el puesto. Pero su sola presencia, su condición de ídolo indiscutible, no es garantía de éxito. Para armar una plantilla competitiva que recupere su identidad de equipo poderoso que salía a ganar en cualquier escenario, necesitará de recursos y suma paciencia.

Pero la política económica de la gerencia del club es de bajo costo y se basa en echar mano a la cantera para sacar nuevas figuras que puedan ser transferidas al extranjero lo antes posible. Sin un gran presupuesto para contrataciones, al “Colorado” le tocará inventar o errar para sacar al Caracas de la oscurana.

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