martes, julio 16, 2024
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Carabobo se creció a partir de la defensa de Bruera y Aponte

Disfruta de una nueva entrega de "Visión de Juego" por Gerardo Blanco

La final del torneo Apertura de la Liga Futve hizo honor al gran marco del estadio repleto del Misael Delgado de Valencia, donde Carabobo concretó la hazaña de ganar un primer título en la historia del fútbol venezolano. La batalla táctica que plantearon los dos entrenadores desde el primer minuto, presionando la salida del rival, con las líneas muy juntas para tapar cualquier espacio e impedir la circulación prolija del balón, impidió el lucimiento de quienes estaban llamados a controlar el partido desde la zona de gestación: Gustavo González y Harrison Contreras del lado del granate, y Jhon Marchán y Walter Araujo de Metropolitanos.

Como ocurrió a lo largo de la temporada uno de los héroes de la victoria granate es el argentino Lucas Mariano Bruera. El arquero sostuvo el cero en una acción memorable en el primer tiempo. El tiro libre de Marchán con un potente zurdazo se desvió en la barrera y la pelota se colaba al ángulo lejano, pero el “Loco” reaccionó a tiempo, sacó el balón con un soberbio despeje de zurda. A partir de allí, Carabobo construyó su gran victoria con la ayuda de un Leonardo Aporte imperial en el fondo.

El defensa central fue otro de los protagonistas del partido, cuando el juego estaba trabado y Metropolitanos intentaba superar por alto, con centro al corazón de la zaga granate para que Bareiro o Charlis Ortiz resolvieran. Aponte se encargó de limpiar la casa. Por alto ganó todos los duelos aéreos, despejando los centros que templaba Metro y en el 50 anticipó un pase atrás de Marchán evitando el primer tanto, cuando mejor jugaban los violetas y dominaban el compromiso.

Bruera también fue esencial, cuando Carabobo ya ganaba 2-0 y Metro consiguió un tiro penal que podía meterlo de nuevo en el juego a falta de diez minutos para concluir el choque. El grito de “¡Looooco, looooco!… bajó desde las gradas del Misael y el arquero le ganó el duelo sicológico a Ányelo Lucena, el mejor cobrador de desde el punto blanco de los violetas. El mediocampista llanero fue devorado por la presión que metió Bruera con sus movimientos bajo los tres palos y terminó pateando el balón por encima del horizontal.

La batalla que Aponte ganó en el fondo de su territorio la trasladó al área rival para edificar el triunfo de Carabobo. En un partido rocoso, sin buena circulación del balón en el medio, la solución para destapar el marcador llegó por la vía aérea y con el aporte de Juan Carlos Ortiz que fue una fiera indomable desde que ingresó en la cancha por Robert Hernández. Ganó el primer duelo a las torres de Metropolitanos, cabeceó el balón a los pies de Aponte que convirtió con un remate de derecha su primer gol de la temporada y el que quedará sembrado para siempre en la memoria de los carabobeño por su trascendencia.

Desde las sombras de la zaga, Aponte iluminó el camino de la consagración del granate con su afán de pelear cada pelota en las dos áreas. En la suya cerró el arco con un candado de acero y en la de Metro abrió la rendija por donde se coló Carabobo para liquidar el pleito con la colaboración de Ortiz y Franner López.

El primero no solo sirvió el primer tanto, sino que se encargó de rematar la faena, gracias a un rapto de ingenio de Gustavo González, que había estado apagado y de repente se encendió para ponerle un magistral pase a Ortiz quien definió con un implacable derechazo.

La lectura del partido que hizo el técnico español Diego Merino al dar ingreso a Ortiz y a López para buscar más movilidad al ataque por las bandas, tuvo otra recompensa. López ganó un balón suelto por la banda derecha, encaró y definió el tercero para la historia. Carabobo celebra su primer título y ahora le queda el desafío de conseguir la estrella en la final absoluta de este campeonato inolvidable.

Las frases

“Como ocurrió a lo largo de la temporada uno de los héroes de la victoria granate es el argentino Lucas Mariano Bruera”

“La batalla que Aponte ganó en el fondo de su territorio la trasladó al área rival para edificar el triunfo de Carabobo”

“La solución para destrabar el marcador llegó por la vía aérea y con el aporte de Juan Carlos Ortiz, una fiera desde su ingreso”

El Real Madrid siempre se reinventa para mantener su dominio absoluto

Ningún equipo en la historia del fútbol ha tenido la capacidad de reinventarse tantas veces y mantener intacto su dominio en el terreno como el Real Madrid. Después de los años de glorias de las seis Copas de Europa de aquella maquinaria invencible de las décadas del 50 y 60 integrada por los Di Stéfano, Rial, Kopa, Miguel Muñoz, Puskás y Paco Gento, el cuadro merengue volvió a ser el amo absoluta de la Liga de Campeones con los Mijatovic, Raúl, Zidane, Roberto Carlos, Cristiano Ronaldo y esta generación que despide con gloria a una leyenda como el germano Toni Kroos y al mismo tiempo consolida la supremacía con Vinícius, Rodrygo y Jude Bellingham.

Hasta los más acérrimos rivales del cuadro merengue sienten una envidiable admiración por los múltiples caminos que consigue para imponerse en los partidos decisivos. Puede estar grogui o contras las cuerdas, como ocurrió en el primer tiempo ante el Dortmund, pero el Madrid siempre saca fuerzas y fútbol para imponer su categoría.

El cuadro alemán hizo todo bien para adelantarse en el marcador. Enloqueció a la defensa merengue con sus relampagueantes contragolpes, pero la formidable actuación del arquero Thibaut Courtuois evitó cualquier daño que lamentar con sus intervenciones. El Dortmund perdonó sus oportunidades y ya se sabe cuál es el castigo para los que dejan un resquicio de luz a los merengues. El botín de Kroos fue el gran responsable de la décima quinta copa. Puso un balón imposible, teledirigido, a la cabeza de Dani Carvajal que pese a ser el más bajito de la cancha superó a los gigantes bávaros. ¡Así, así, gana el Madrid! … y no hay manera de contradecir la demoledora consigna de los aficionados merengues.

Ahora también lo sabe el Dortmund que se desmoronó, perdió la serenidad y terminó regalando el segundo tanto en una presión flojita de Bellingham que derivó en el pase-gol para Vinícius y su tanto consagratorio en el mítico Wembley. Cambian los nombres en la plantilla, Kroos puso fin a su magistral ejercicio de mediocampista total y se retira con seis Champions en sus alforjas, pero la próxima temporada sería la del esperado arribo del francés Mbappé a la casa blanca.

Sin tener un artillero implacable como Ronaldo o Benzema, el Madrid mudó de piel y con un mediocampista convertido en goleador como Bellingham volvió a ganar el torneo que mejor le sienta los merengues. La llegada de Mbappé exige otra reinvención táctica para que encaje en el equipo. Ya veremos que inventa Ancelotti para conseguir la Orejona 16.

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