domingo, septiembre 25, 2022
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El alto rendimiento en el país necesita saltar a la modernidad

Disfruten de una nueva entrega de "Visión de Juego" por Gerardo Blanco

El estancamiento del deporte de alto rendimiento de Venezuela, reflejado en el pobre desempeño en los recientes Juegos Bolivarianos de Valledupar, donde nuestra delegación solo pudo conquistar 61 preseas doradas, 110 menos que las obtenidas por Colombia (171), debería haber generado una profunda revisión del Sistema Deportivo Venezolano. A sotto voce, los dirigentes de las federaciones han hecho sentir su queja por las dificultades para la preparación de los atletas, pero el problema debe abordarse con una mirada más profunda, que transcienda al mero hecho de la aprobación de recursos para tal o cual competencia nacional o internacional.

Lo primero que hay que señalar es que la estructura que sostiene al deporte de alto rendimiento en el país cumplió el propósito para el que fue creado en el pasado. Pero ya no es eficaz ni útil para el objetivo de acompañar a los atletas con proyección a brillar en los eventos del ciclo olímpico.

El principal papel del Instituto Nacional de Deportes es la de tramitar y aprobar recursos para los planes que presentan las federaciones, a través de la figura del planificador.

La imbricación del IND en todo el largo proceso de detección de talentos, ofrecer a los atletas las mejores servicios en biomecánica, sicología, nutrición, análisis del rendimiento, fisiología, fisioterapia, medicina deportiva o acondicionamiento físico ha mermado de manera significativa. Tener un comedor y un gimnasio para que los atletas se alimenten y se entrenen cuando se concentran en Caracas, es insuficiente para las exigencias de hoy.

Para dar el salto hacia la modernidad del deporte de alto rendimiento, Venezuela necesita una entidad dedicada exclusivamente a respaldar a los atletas con capacidad para brillar internacionalmente, a semejanza del Instituto Inglés del Deporte o el Instituto Australiano del Deporte, referencias mundiales de organización, planificación e investigación científica para alcanzar la excelencia y las medallas doradas.

Este Instituto de Alto Rendimiento Deportivo de Venezuela (Inarve) debe centralizar la inversión económica; y poner al servicio de los atletas un ejército de entrenadores, nutricionistas, fisioterapeutas, biomecánicos, sicólogos y antropólogos dedicados a captar desde temprana edad a los talentos, y ayudarlos a desarrollar todas sus potencialidades con el respaldo de las ciencias aplicadas al deporte.

A fin de conseguir ese objetivo es menester realizar una reforma de la actual Ley del Deporte y crear esta nueva institución, que debe gozar de plena autonomía y estar dirigida por especialistas en alto rendimiento con reconocidas credenciales, como se exige, por ejemplo, para integrar el Consejo Nacional Electoral o ser magistrado en el Tribunal Supremo de Justicia.

El fracaso deportivo que sufrió Australia en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, en los que no ganó una sola medalla y el país consideró una vergüenza nacional el desempeño de sus atletas, derivó en la creación del Instituto de Deporte de Australia. En 2001, Inglaterra imitó la idea y fundó su propio Instituto con el propósito de ganar el mayor número de preseas en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en los que ocupó el tercer lugar con 65 oros, detrás de Estados Unidos (103) y China (91).

Si queremos recuperar la supremacía en los Bolivarianos y aumentar la cosecha de oro en los próximos ciclos, hace falta transformar el alto rendimiento, realizando una reingeniería para aprovechar de manera más eficiente las instalaciones y los recursos disponibles.

China convirtió al deporte en una industria para la felicidad

Ahora que el país está saliendo de la crisis económica y se anuncian tiempos de inversión en diversos motores productivos habría que poner en marcha el artículo 67 de la Ley del Deporte, el cual señala lo siguiente: “El Estado, como parte de su política de masificación del deporte, la actividad física y la educación física, promoverá la creación de empresas públicas de producción de bienes y servicios deportivos, así como la creación de organizaciones socio-productivas, atendiendo a los potenciales productivos de cada región o comunidad”. El ejemplo de China puede ser aleccionador sobre la importancia del deporte en su economía. El XVIII Congreso del Partido Comunista de China dio prioridad al deporte al que consideró como una de las cinco “industrias de la felicidad”. La industria del deporte produjo en 2020 en China la bicoca de 737 mil 400 millones de yuanes, lo que representó el 1.06% de su Producto Interno Bruto. Venezuela también necesita un motor deportivo para afianzar esta industria.

Impuesto a las bebidas azucaradas y a la lotería para el financiamiento

El financiamiento del deporte de alto rendimiento también es un tema para el debate. En Venezuela, aunque las federaciones gozan de autonomía financiera para captar recursos, las entidades promotoras del deporte dependen de los recursos del Estado y del Fondo Nacional del Deporte, pero ese dinero es insuficiente para aumentar la inversión en investigación científica, instalaciones y servicios con los que deben contar los atletas para su preparación.

En otros países, el estado financia al deporte con los recursos que se recaudan de las loterías nacionales, tal como ocurre en varios países de Europa como Gran Bretaña, Países Bajos, Italia y Bélgica, mediante fundaciones o con el aporte de empresas privadas que reciben a cambio beneficios fiscales. En Australia, diversos grupos vinculados a la medicina deportiva han propuesto la creación de un impuesto a las bebidas azucaradas con el propósito de reducir la obesidad y la diabetes, y apoyar a los atletas de alto rendimiento, pero el gobierno todavía no lo ha aprobado.

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