martes, mayo 28, 2024
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La Liga acertó en el formato y Metro cosechó su trabajo

La temporada del fútbol profesional tuvo un vibrante final con la conquista del primer título de la joven historia de Metropolitanos, al derrotar por la vía de los penales a Monagas en el estadio Olímpico, y cerrado el nuevo capítulo de la Liga Futve vale la pena detenerse a revisar lo que dejó la campaña.

En primer lugar hay que reconocer que el formato del torneo fue un éxito. La lucha para entrar al G-4 con el propósito de pelear por el título y ganar los boletos a la fase de grupos o preliminar de la Copa Libertadores, así como la pelea entre los otros ocho clubes para conseguir los cuatro pasjes para la Copa Suramericana, mantuvo la competencia y el interés por el desenlace de cada uno de las finales en liza. Un punto a favor para la directiva de la Liga Futve.

El triunfo de Metropolitanos es un premio a la inversión y la constancia. La directiva del club violeta, encabezada por Juan Carlos Ferro, un enamorado del fútbol nacional, consiguió un merecido título, después de 10 años de trabajo.

Sin contrataciones de fábula ni derroches presupuestarios, la directiva de Metro invirtió recursos aguas abajos, en el desarrollo de una academia para formar nuevos valores y enraizar los colores del club entre los chamos y los familiares que se han unido a las categorías inferiores, y el resultado es esperanzador.

La visión a largo plazo para levantar un proyecto firme, sustentable en el tiempo, se concatenó con otra decisión formidable. Entregaron las riendas del primer equipo a un técnico joven con una gran formación como José María Morr que le dio una identidad de juego a Metro.

Morr reclutó a jugadores experimentados con hambre de títulos y reivindicación social como Charlis Ortiz para liquidar en el área; inculcó el gusto por el control de la pelota con un mediocampista de buen pie en la figura del paraguayo Francisco Bareiro; y entregó la responsabilidad de ordenar el fondo de la cancha a Andrés Ferro, uno de los centrales más prometedores del país.

El fútbol de Metropolitanos se ordenó en todas las líneas. Salían en cada partido con una idea clara de dominar al rival por medio de la posesión de la pelota. Nada de meter pelotazos para desahogar la defensa.

El equipo de Morr dio clase en cada partido de cómo avanzar las líneas juntos, casi que tomados de la mano, para luego cambiar el ritmo con las proyecciones por las bandas de Jeffre Vargas; las sociedades que establecían Bareiro, Carlos Cermeño y Chistian Larotonda para que Freddy Vargas limpiara el camino y Ortiz se encargara de resolver en el área chica.

En un fútbol donde se apuesta en exceso a las transiciones veloces y a los pases largos, Metro fue un remanzo en el desierto. Daba gusto verlo dominar el juego controlando el balón, imponiendo el tiempo con el metrónomo de Bareiro para tocar con precisión y ganar terreno sin apresuramientos.

Mientras que en la fase de pérdida del balón, recomponían rápidamente las líneas con una defensa en la que todos se desplegaban para cerrar espacios y evitar preocupaciones al arquero Giancarlo Shiavone.

El nuevo reto de Morr es la Copa Libertadores, donde Metro hará su debut la próxima temporada. Sería exagerado pedir que el equipo violeta sea protagonista de un campeonato en el que los clubes brasileños y sus plantillas repletas de estrellas internacionales han venido ejerciendo un absoluto dominio.

Pero sería un gran avance que un club venezolano exhibiera de nuevo en el torneo el regusto por dominar el balón y llegar al arco rival con más ideas que garra, como en otros tiempos hicieron en el torneo internacional el histórico Estudiantes de Mérida de Richard Páez o el Caracas FC de Noel Sanvicente.

Caracas FC apuesta por un técnico que hizo milagros

El enorme trabajo realizado por el técnico Leonardo González en las filas de Estudiantes de Mérida, al que salvó de un desastre deportivo y económico mayor al clasificarlo a Copa Suramericana, prácticamente con las uñas y la buena voluntad de la plantilla estudiantil, sirvió de plataforma definitiva para que el entrenador trujillano fuera contratado como nuevo técnico del Caracas FC para la próxima temporada.

Leo conoce a fondo el funcionamiento institucional y deportivo de los avileños. Como jugador fue uno de los mediocentros más decisivos que tuvo el Caracas del sabio Manuel Plasencia, gracias a su calidad técnica para dominar el balón, su despliegue y finura para tocar de primera, y ahora como técnico le corresponderá devolver al Caracas al primer plano de la Liga Futve, tras una temporada plagada de irregularidad.

Su labor en Estudiantes, al que devolvió a su raíces de fútbol asociado, pases y dominio del cuero, seguramente se repetirá en los rojos avileños, donde tendrá todas las condiciones económicas y deportivas para triunfar.

Transmisiones, una final repleta y el eterno problema de las deudas

La transmisión del 90% de los partidos del campeonato, la vuelta de los aficionados a los diversos escenarios, tanto el primera como en segunda división, con Portuguesa, Monagas, Estudiantes y Angostura a la cabeza de las mejores plazas, también son puntos a favor del pasado campeonato.

La presencia de cerca de 12 mil fanáticos en la final de Metropolitanos y Monagas en el Olímpico también habla bien del paulatino crecimiento del respaldo en la capital que ha conseguido el cuadro violeta.

Entre los males que no se pueden ocultar figura de nuevo las dificultades económicas de varios equipos y las denuncias de impagos de los jugadores afectados. Se trata de un mal endémico del fútbol venezolano que no impide ver los avances de una mayoría de clubes que cumplen con sus trabajadores.

Seguir trabajando para fortalecer la Liga es el único camino que posible para que el fútbol siga creciendo.

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