martes, mayo 28, 2024
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La Superliga revivió la dormida pasión por el baloncesto nacional

Once títulos ganados a lo largo de sus 39 años de historia es un reflejo de la solidez de esa apuesta deportiva promovida por el “Indiscutible” Nelson Jiménez, la voz más legendaria del baloncesto nacional, que se convirtió en Trotamundos de Carabobo. Con casi cuatro décadas de existencia, el Expreso Azul ha sumado títulos en todos los campeonatos nacionales reconocidos por la Federación Venezolana de Baloncesto.

Desde la Liga Especial, pasando por la Liga Profesional de Baloncesto hasta la nueva Superliga. La sabia unificación de estadísticas de todos los torneos organizados desde 1974 a esta parte, aprobada por la FVB, convierte a Trotamundos en uno de los clubes más ganadores en el deporte de los gigantes, igualado a 11 trofeos con Marinos de Anzoátegui. A esas conquistas nacionales, hay que agregarle los tres títulos alcanzados en el Sudamericano de Clubes en 1988, 1989 y 2000 para romper con la hegemonía de los quintetos brasileños y argentinos en la competencia.

Pero el campeonato logrado el jueves en la vibrante final disputada ante Cocodrilos de Caracas tiene un valor más allá de lo meramente estadístico. Lo primero que vale destacar es que tras la crisis organizativa y económica que vivió la Liga Profesional de Baloncesto, que la condenó casi a su extinción, y luego de dos años marcados por la pandemia, Trotamundos y el resto de los equipos que compitieron esta temporada devolvieron al país el gusto por un espectáculo deportivo apasionante, enraizado hondamente en los aficionados, que se había empequeñecido.

El esfuerzo de la FVB y su directiva comandada por Hanthony Coello logró sortear múltiples dificultades con la creación de la Superliga. Con el formato de burbuja en las sedes de parque Miranda y La Asunción, para adecuarse a las medidas de bioseguridad contra la pandemia,  la FVB revitalizó el básquet y al mismo tiempo contribuyó enormemente a que los jugadores de la selección estuvieran activos para enfrentar en largo y exigente camino de la eliminatoria Fiba que hoy tiene a Venezuela a un paso de clasificar al Mundial de Filipinas, Japón e Indonesia.

La fusión este año de la Superliga con los restos legales de la LPB sirvió para reunificar fuerzas e integrar a las franquicias tradicionales de nuestro baloncesto como Cocodrilos, Trotamundos, Toros, Guaiqueríes, Marinos y Gaiteros con las nuevas divisas surgidas en la expansión, con Spartans de Distrito Capital, Supersónicos de Miranda, Broncos de Caracas y Gladiadores de Anzoátegui a la cabeza. La participación de las principales estrellas del baloncesto nacional, muchos de los cuales hacen vida en el extranjero, devolvió jerarquía y majestad al campeonato. Ver en los tabloncillos a Darwin Cubillán, Grégory Vargas, Jhorman Zamora, Luis Bethelmy, Garly Sojo, Heissler Guillent, Rafael Pérez, Michael Carrera fue uno de los aciertos indiscutibles.

El resultado de la expansión y revitalización de la Superliga se vio reflejado en los diversos escenarios. Los aficionados plenaron los gimnasios para dar aliento a sus equipos, y después de 29 años el país volvió a presenciar una final entre dos grandes del baloncesto, en la que Trotamundos hizo valer la notable capacidad individual de su plantilla con Jhornan Zamora implacable desde la línea de tres para erigirse como el MVP de la final. Notable también el trabajo de Néstor García.

Con su enorme humildad y sabiduría para darle a cada jugador un rol determinado en el cinco inicial o viniendo de la banca para mantener la intensidad en la cancha, “Mamá Osa” logró el sexto título de su trayectoria en los tabloncillos para igualar la marca de otra leyenda de nuestro país en el tabloncillo:  Pedro “Camagüey” Espinoza.

La descalificación de Taurinos obliga a establecer más reglas económicas

No todo fue miel sobre hojuelas en esta primera edición de la Superliga profesional. La descalificación de Taurinos de Aragua fue una de las máculas del campeonato. Las deudas de la directiva con la plantilla y el cuerpo técnico derivó en dos forfeit en los dos últimos compromisos y en la decisión de anular los resultados del quinteto astados.

En esa política de abrir las puertas del baloncesto profesional a nuevas instituciones que habían venido trabajando con fuerza y determinación en la formación de nuevos valores, como Spartans, Supersónicos, Broncos y Gladiadores se coló un equipo como Taurinos que desde el primer momento se sabía que carecía de respaldo económico sólido.

Para la venidera temporada la directiva de la Superliga tiene la tarea de establecer normas rigurosas. Nadie puede estar en contra del crecimiento del baloncesto, porque se trata de una fuente de empleo para cientos de jugadores, entrenadores, personal técnico y todos los demás trabajadores que se benefician de la actividad. Pero hay que evitar otra corneada de otra directiva maula.

El activo más valioso son los jugadores que dan espectáculo

Entre los puntos grises del torneo tampoco puede quedarse por fuera el innecesario y absurdo enfrentamiento entre los jerarcas de la Superliga con los jugadores de la selección nacional para imponer por la fuerza criterios de un pasado gamonal, violatorio de la Ley del Trabajo de Venezuela y que afecta la calidad del espectáculo. Nos referimos, claro está, a la norma de la Superliga que impedía a los jugadores élites competir en sus respectivos equipos mientras la selección disputaba la Copa América en Brasil.

Nadie se benefició de este enfrentamiento que derivó en multas y suspensiones para Grégory Vargas y Michael Carrera. Lo más rocambolesco fue ver a los popes de la Superliga convocar a una rueda de prensa para malponer y hasta echar en cara el sueldo que cobran los jugadores élites, sus principales activos en la cancha. Es como si el Comisionado de la NBA llamara a los periodistas para hablar pestes de Stephen Curry o LeBron James. Los dirigentes están para elevar la calidad del campeonato y no para pelearse con sus estrellas.

Las frases

“El campeonato número 11° logrado por Trotamundos de Carabobo ante Cocodrilos tiene un valer más allá de lo estadístico”

“La fusión de la Superliga con la LPB sirvió para reunificar fuerzas e integrar a las franquicias tradiciones del baloncesto”

“Aficionados plenaros los gimnasios para dar aliento a sus equipos, y despúes de 29 años el país presenció una final entre dos grandes”

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