miércoles, abril 24, 2024
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Selección de básquet rompió bloqueo con su viaje a Canadá

Disfruten de una nueva entrega de "Visión de Juego" por Gerardo Blanco

Quienes aún niegan o prefieren mirar hacia otro lado cuando se habla de las consecuencias del bloqueo internacional que también ha sufrido el deporte venezolano por culpa de las acciones ilegales de Estados Unidos, sus países satélites y la malinche criolla, que sigue apoyando tanta violación al derecho internacional, es bueno que se detengan a analizar lo ocurrido con la selección nacional de baloncesto.

El quinteto dirigido por Fernando Duró está a un paso de conseguir la clasificación al Mundial de Baloncesto de 2023, gracias a la epopéyica actuación de sus jugadores, el respaldo incondicional recibido por parte de la nueva directiva de Fevebaloncesto, encabezada por su presidente Hanthony Coello y el apoyo del gobierno nacional.

En ese largo camino de la clasificación, Venezuela tenía en agenda enfrentar el jueves pasado en Edmonton a la selección de Canadá, para lo cual los jugadores y el cuerpo técnico necesitaban obtener la respectiva visa de viajero del gobierno de ese país.

Pero Canadá es uno de los adláteres estadounidenses que se sumó al bloqueo contra nuestra nación.

Desconoció el gobierno del presidente Nicolás Maduro, dio alas a la chapuza guaidocista, cerró su embajada en Caracas y, como consecuencia de tanto disparate, todos los trámites de los venezolanos para obtener la visa hay que efectuarlos en la sede diplomática canadiense ubicada en la distante Bogotá, Colombia.

Fevebaloncesto tramitó las visas de la selección con dos meses de anticipación, pero aún así el gobierno canadiense se negaba a conceder el documento. No fue sino hasta última hora, luego del reclamo internacional efectuado por la directiva de la federación ante FIBA y del gobierno venezolano ante las propias autoridades canadienses, que la embajada de este país otorgó el miércoles en la tarde la autorización para que el combinado nacional pudiera viajar a Edmonton.

Todo este atropello, violatorio de la Carta Olímpica, del derecho internacional y del juego limpio, tuvo como consecuencia que se trastocase la planificación para enfrentar el juego. En lugar de llegar el pasado lunes a Canadá, como estaba programado, Venezuela arribó a Edmonton horas antes del partido con apenas 10 jugadores disponibles para enfrentar el choque. Y para aumentar los abusos, la Federación de Baloncesto de Canadá tampoco cumplió con la obligación de facilitar un autobús para trasladar a la selección nacional hasta el gimnasio, donde se disputó el enfrentamiento.

Pero contra viento y marea, el corajudo quinteto nacional, Fevebaloncesto y el gobierno venezolano, rompieron el bloqueo deportivo que intentó imponer Canadá para beneficiar de manera vergonzosa a la representación de su país. La selección llegó sobre la hora al tabloncillo y disputó el enfrentamiento.

Como era de esperar, después de un traslado tan apresurado como desgastante de la condición física y mental de los jugadores, Venezuela sucumbió 94-56 ante Canadá, que alargó su invicto (9-0) en el clasificatorio y obtuvo el boleto para el Mundial de 2023.

El equipo de Duró sufrió uno de esos reveses que en lugar de lamentarse, sirven para enaltecer aún más su gesta. No hay obstáculo que esta selección no haya podido vencer en su camino mundialista. Superó la pandemia y la inactividad que provocó en los equipos profesionales y la consecuente paralización del campeonato por razones de bioseguridad; cuando volvió a la acción consiguió triunfos en condición de visitante, jugando casi como local en Argentina, y ahora quebró el bloqueo canadiense. De Edmonton la selección salió más fortalecida para seguir guerreando. 

Todavía hay margen para clasificar al Mundial hasta como mejor cuarto

Las derrotas ante Canadá y República Dominicana no ponen en riesgo la clasificación de Venezuela al Mundial de 2023. De hecho, los siete triunfos obtenidos por la selección nacional en las cuatro ventanas precedentes prácticamente la dejaron con el boleto en el bolsillo. La razón es matemática, que lo explican todo. De acuerdo al sistema de clasificación, los tres mejores equipos de los dos grupos de América y el mejor cuarto de las dos llaves obtendrán su pasaporte mundialista para la cita trinacional a disputarse en Indonesia, Filipinas y Japón.  En el caso hipotético de que Venezuela perdiese los dos partidos que todavía le restan, el 24 y 27 de febrero del año próximo como local ante Bahamas y Canadá respectivamente, la selección quedaría, en el peor caso, como cuarta de los su grupo y tendría chance de avanzar. Pues en la otra llave que comanda Estados Unidos, las selecciones de Brasil, Uruguay, México y Puerto Rico tienen enfrentamientos entre ellas y salvo carambola una de ellas no llegaría a las siete victorias.

Fabricio Pugliatti y Medina Bello son promesas para el futuro del equipo

El fortalecimiento de la selección de baloncesto de cara a la inexorable transición que llegará en los próximos años se está asegurando con el gran trabajo para sumar jugadores venezolanos que se vienen formando en el extranjero.

Tales son los casos del base armador y escolta, Fabrizzio Pugliatti, un chamo de 18 años con 2 metros de altura, que juega en el Stella Azzurra de la Liga Italiana de Baloncesto; y del gigante falconiano Enrique Medina Bello, 18 años y 2,15 m, que desde hace un año se unió al Club de Regatas en Argentina. Pugliatti debutó en la primera ventana en el triunfo ante Paraguay y volvió a ver acción contra Canadá.

Medina es una promesa bajo los tableros que requiere trabajo. Es el centro de mayor estatura que hay en este momento en toda Suramérica, pero apenas se está iniciando en el baloncesto y su progresión hay que llevarla sin apresuramientos. Ambos forman parte del trabajo a largo plazo de escauteo y formación de nuevas promesas que lleva adelante el entrenador Fernando Duró.

Las frases

“Fevebaloncesto tramitó las visas de la selección con dos meses de anticipación, pero Canadá se negaba a conceder el documento”.

“Venezuela arribó a Edmonton horas antes del partido con apenas 10 jugadores disponibles para enfrentar el choque”.

“El equipo de Fernando Duró sufrió uno de esos reveses que en lugar de lamentarse, sirven para enaltecer aún más su gesta”.

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