lunes, agosto 8, 2022
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Venezuela rompió el cerco del Grupo de Lima en la Odebo

Disfruten de una nueva entrega de "Visión de juego" por Gerardo Blanco

El primer triunfo de Venezuela en los Juegos Bolivarianos que se celebran en Valledupar, Colombia, no se produjo en la arena deportiva, sino en la dirigencial. Con apenas unas semanas de haber sido electa como primera mujer y atleta con trayectoria olímpica en la historia de nuestro país para ocupar la presidencia de la Junta Directiva del Comité Olímpico Venezolano, María Soto se anotó otra resonante victoria, pero esta vez en el ámbito internacional. 

El repetido argumento de su antecesor en el cargo, de que solo el expresidente del COV, Eduardo Álvarez, podía garantizar un puesto en la directiva de la Organización Deportiva Bolivariana (Odebo), se desplomó en las elecciones realizadas el viernes.

La experiencia acumulada por Soto a lo largo de su soberbia carrera deportiva, que incluyó varias medallas doradas en los Juegos Bolivarianos, más los kilómetros acumulados en su rol de presidenta de la Federación Venezolana de Softbol y representante de los atletas en la Federación Internacional de Beisbol y Softbol, le abrieron el camino en la Asamblea de la Odebo en Valledupar.

Soto fue electa primera vicepresidenta de la Odebo, una escogencia que tiene varias lecturas. La primera es que derrotó el mito de que se necesitaban muchos años en el COV para optar a un cargo internacional en el deporte.

La segunda, y más importante aún, es que su elección rompió definitivamente el cerco que esta entidad deportiva había establecido sobre Venezuela en los años más recientes.

No hay que olvidar que por la intensa presión ejercida por algunos de los integrantes del extinto “Grupo de Lima”, como los presidentes Pedro Kucynski (Perú), Lenín Moreno (Ecuador), Iván Duque (Colombia) y la autoproclamada mandataria de facto Jeanine Áñez (Bolivia), todos derrotados por sus pueblos, los dirigentes de los comités olímpicos nacionales de esos respectivos países, decidieron quitar a Venezuela en 2019 la sede de los Juegos Bolivarianos de Valle del Tuy 2021 y se la otorgaron a Valledupar.

La Odebo se prestó de esta manera a la política internacional de bloqueo contra nuestra nación impulsada por el “Grupo de Lima” que vio en el deporte otro flanco disponible en su empeño de desacreditar a Venezuela y propagar el correlato de un país en crisis y a punto de implosionar. 

Ya sin la presión indebida de sus mandatarios nacionales, la Asamblea de la Odebo reconoció el peso histórico de Venezuela a lo largo de todas las ediciones de los Bolivarianos, en la que hemos sido el país con más títulos (13) y medallas (1.800 doradas y 4.396 en total), dando a Soto el peso que el Comité Olímpico Venezolano debe seguir ejerciendo en la Junta Directiva de Odebo para el período 2022-26.

La presencia de la leyenda del softbol nacional en este buró es una muestra de que la política deportiva internacional en relación a nuestro país regresa a sus cauces naturales de respeto, inclusión y reconocimiento.

Como era de esperar,  Soto no perdió tiempo para solicitar a Odebo que subsane el entuerto de haber despojado a Venezuela de los Juegos Bolivarianos de Valles del Tuy y conceda de nuevo la sede para que esta región mirandina acoja la cita de 2029; pues los próximos eventos serán organizados en Ayacucho 2024, una edición de carácter extraordinario para celebrar los 200 años de la batalla homónima, librada por el Gran Mariscal cumanés Antonio José de Sucre; y la de 2025 ya fue otorgada a la ciudad de Guayaquil.

Ahora queda de parte de la dirigencia deportiva venezolana acompañar la gestión de Soto, para seguir ocupando espacios internacionales y reposicionar a nuestro país como una sede confiable de todo tipo de competencias.

Gestión coral que abra espacios a los federativos más idóneos

Una de las prácticas que socavó la relación entre la pasada Junta Directiva del Comité Olímpico Venezolano y las federaciones nacionales fue la propensión del expresidente del COV, Eduardo Álvarez, a acaparar cuanto puesto había disponibles para el país en las entidades deportivas internacionales como Odebo, Centro Caribe Sports y Panam Sports. Mientras los demás presidentes de los Comités Olímpicos Nacionales de la región delegaban en otros directivos los lugares para tomar decisiones, en el COV, una versión tropical de Yo el Supremo, el célebre personaje de la novela del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, decidía cada asunto por más nimio que fuera.

Soto debe huir de esta tentación del poder absoluto, que corrompe absolutamente, y su mandato en el COV debe democratizar las posibilidades de asumir responsabilidades internacionales, entre los dirigentes más idóneos. El hecho de que todas las federaciones estén representadas en la nueva directiva de la entidad es un buen augurio de que habrá una gestión coral de muchas voces.

Premio nacional que nos compromete todavía más con la verdad del deporte

Desde que asumimos escribir semanalmente esta columna en 2019, lo hicimos bajo el precepto de indagar en las entrañas mismas del deporte venezolano e internacional y ofrecer una mirada perspicaz que fuera más allá de analizar los simples resultados.

Queríamos ir a contracorriente y exponer la otra cara del deporte, la de las elecciones fraudulentas de las entidades deportivas, los manejos pocos transparentes de los recursos destinados a las entidades, y de las trampas que se hacen en nombre de los atletas.

Eso conllevó a que vacas sagradas del deporte venezolano ejercieran presión, amenazaran con demandar al Grupo ÚN y hasta interpusieran denuncias ante la Fiscalía de la República para silenciarnos. Pero fracasaron en su amedrentamiento. Por eso, el que esta columna haya sido honrada con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2022 nos compromete más con la búsqueda de la verdad y los lectores.  

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