Camiseta 10 | Se acabó el fútbol: ¿y ahora?

Terminan los campeonatos, se van Zinedine Zidane, Ronald Koeman y Antonio Conte, algunos jugadores saltan las vallas y cambian de equipos y de liga, pero la vida sigue igual.

Hay una desolación entre las aficiones del mundo, “Y ahora, ¿qué vamos a hacer?”, las peñas de cien países se han disuelto y los futbolistas ricos se van de cortas vacaciones en sus yates particulares, pero la vida sigue igual.

Pero como el fútbol es una industria, un monstruo insaciable dispuesto a comer todo a toda hora, ya tiene listo sus próximos banquetes: la Eurocopa, las clasificaciones al Mundial de Catar 2022, la Copa América. Entonces, la vida se altera otra vez.

Hay quien dice que la existencia del jugado es plácida, que solo tiene que ir a los entrenamientos entre semana y el sábado o domingo jugar para ganarse un cerro de plata, pero no es así. ¿Qué más quisiera un futbolista, luego de la extenuante temporada de 38 partidos de liga, unos cuantos más de copa además de los compromisos internacionales, no saber durante dos meses de balones ni camisetas? Para más señas, tiene que ir a comidas, agasajos, a labores sociales con niños y ancianos, y a toda hora encaramarse en la barriga de los aviones para ir de aquí para allá y de allá para acá. Allá arriba se consiguen los conocidos, también los extraños habitantes por conocer, los astros fugaces y los mercenarios, toda la fauna de la galaxia fútbol.

Para los europeos, para la gente para quienes el fútbol es la vida, la Euro es tan o más importante que el propio Mundial. El orgullo de vencer al vecino es santificarse y llegar al cielo, es ser durante cuatro años dueño de todo. En América no pasa lo mismo. Al final, la mayoría de los jugadores aunque hayan nacido en estos países son propiedad de los clubes de aquel lado del Atlántico. Es la tiranía del dinero: el que puede más, pues más puede.

Sea como sea, la máquina sigue su marcha. En pocos días estaremos atosigados con transmisiones que nos llenarán la vida, aunque con el desmadre de tanto y tanto fútbol probablemente en algún momento de saturación cambiaremos los canales para ver Animal Planet, National Geographic, algún capítulo de la serie CSI Miami, o en el último caso de la desesperación novelas de amor y dolor, de esas que siempre terminan con un beso en la boca de dos amantes[CG1] furtivos y triunfantes (“¡Viva el amor, viva el amor!”, como gritaba Pablo Neruda a los novios ocultos en las rocas de Isla Negra).

EN TIPS

¿Quién?

La falta de Salomón Rondón hará que el técnico José Peseiro se rompa la cabeza pensando a quién poner para sustituirlo: Fernando Aristeguieta parece ser la carta escondida.

Necesidad

La permanencia del portugués al frente de la selección nacional dependerá de los resultados ante bolivianos y uruguayos.

Evocación

Para Pedro Acosta el partido contra Bolivia debe tener una emoción: fue ante los verdes cuando con un gol suyo la Vinotinto alcanzó su primera victoria Premundialista

Remontada

La más extraordinaria vuelta a la vida que recuerde la Vinotinto la dio en la Copa América del 93: perdía 3-0 ante Estados Unidos, pero tuvo arrestos para empatar.

Cuenten con Venezuela

En medio de todo, insurge la Vinotinto. Desde este jueves veremos a esa “intrusa” que sin pasaporte ni salvoconducto se ha metido en el corazón del país afanarse ante Bolivia.

Y se dará la curiosa paradoja: un entrenador que contribuyó grandemente a la solidez del concepto alrededor de la selección nacional, César Farías, estará ahí, pero al comando de la raza del altiplano. Venezuela, disminuida por las ausencias de Salomón Rondón, Yangel Herrera y Yordan Osorio, valores fundamentales del fútbol nuestro de cada día, tendrá que ir más allá de los abrazos con el compatriota en procura del eslabón perdido de la victoria.

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