El fútbol es un universo. Una galaxia en la que pasan cosas inesperadas y que contradicen sus leyes; por eso es que los científicos dicen que su seno es un verdadero caos.
Y un caos fue para Ecuador el segundo tiempo del partido del domingo, porque vio caer, y levantarse contra todo mal augurio, a un seleccionado venezolano capaz de regresar, ser el equipo que partiendo desde su debilidad tuvo agallas para igualar a un adversario que, al menos en el primer tiempo, controló todo lo que en un partido se puede controlar.
El punto ganado, con todos los valores que puede haber tenido, le ha puesto alas a la ilusión nacional para cumplir el objetivo: anclar en la playa de la segunda ronda de la vibrante Copa América.
Aún falta Perú, taciturno, enigmático siempre, bien hoy, mal mañana, y será ante ellos, los representantes de la bravura inca, que la Vinotinto opondrá el orden defensivo y la capacidad de ir por el arco adversario visto ante los ecuatorianos. ¿Dijimos bravura inca? Está bien. ¿Y qué harán los peruanos para contener la bravura venezolana?…
Sufrir y volar: y vaya que el fútbol tiene matices. Alemania cayó 1-0 ante Francia por un gol en contra de Mats Hummels, su zaguero central. Cuánto sufrimiento para su gente por aquella imprudencia, propia del juego, del defensor teutón.
Pero como el fútbol da compensaciones, como en la vida hay que saber esperar lo de uno porque es de uno, cuatro días después fue para los germanos la hora del desquite: dos goles en propio arco de los portugueses le otorgaron la victoria por 4 a 2 sobre la Lusitania.
Después de la tormenta llega la calma, como dicen Rubén Blades y Willie Colón en la hermosa letra de una canción, y para Alemania llegó.
Ahora que se han volteado a su favor las circunstancias del fútbol, que sus hombres vuelven a sonreír ha puesto proa a la clasificación y cuidado, porque cuando los alemanes se meten…
¿Vida o muerte? Las transmisiones internacionales de televisión, y normalmente en todos los medios de comunicación se oye hablar del “grupo de la muerte” para citar aquellas llaves en las que coinciden grandes equipos.
Por ejemplo, en la Eurocopa entraron en la misma zona Portugal, Francia y Alemania. A quien escribe siempre le ha parecido esta denominación impropia, casi aberrante, por ser la de algo que es contraria, así sea una metáfora, a lo que por su naturaleza significa el deporte.
¿Por qué no llamarlo, mejor, el “grupo de la vida”? ¿No es la vida, más que la muerte, lo que representa algo tan hermoso como es el fútbol? Nos vemos por ahí.




