Camiseta 10 | Vencer a Perú “vale un Perú”

El decir “vale un Perú” tiene una curiosa historia. En tiempos de la colonización española, toda la plata y el oro extraídos del virreinato peruano eran llevados a España para pagar a los banqueros las deudas de los viajes a América costeados por lo señores del dinero.

Entonces, cuando lo conseguido por la conquista, riquezas emanadas del imperio inca, se preguntaba de cuánto era el monto de lo adeudado, se decía “vale un Perú” en relación a lo elevado de aquella cantidad.

Desde entonces, cada vez que alguien se refiere a algo muy valioso puede decir, como una manera de que los demás sepa lo que ha costado, que “vale un Perú”…

Y vencer el domingo a Perú llega a tan alta estima. Enredar el balón en la telaraña significaría a la Vinotinto su acceso a la ronda de cuartos de final de la Copa América, aunque dependiendo de Ecuador: si cayó ayer ante los mismo peruanos y el domingo frente a Brasil, mandado hecho.

Porque la organización copera, impregnada de los tiempos laxos que corren decidió que cuatro equipos de cada zona, es decir, ocho de diez, jugarán la siguiente fase: no habrá que ser una maravilla de las canchas para clasificar…

Como quiera que sea, y mire por donde se mire, vencer el domingo, como en los tiempos de la conquista y aplicando el jocoso refrán a la actualidad, debe valer más que un Perú…

A veces, hay que reconocerlo, cuesta encontrar un tema que valga la pena abordar. No es tan fácil cuando el fútbol transita temporadas frías, de esas cuando el quehacer de las canchas es menor.

No obstante, en los días actuales con Eurocopa y Copa América sobran los motivos, como diría Joaquín Sabina, para montarse en el escritorio y poner fuego sobre la laptop.

Y entonces el problema es el mismo, pero al revés: ¿de qué y de quién escribir hoy, con partidos aquí y allá, con jugadores que se levantan por encima de las acciones para tomar decisiones? Es una delicia, pero por igual un dilema a resolver cada día que pasa.

Por lo que representa, por el charm de sus juegos y por los estadios casi todos llenos, es un hecho que la Euro nos resulta importantísima. Empero, por cercanía, por efectos y, cómo no, por la presencia mágica de la Vinotinto, la americana es la preferida.

El fútbol avanza, los campeonatos se consumen y allá lejos, donde el horizonte se confunde con la línea imaginaria, ya se comienzan a vislumbrar las contrataciones millonarias y las vueltas de futbolistas de aquí para allá y de allá para acá.

La candela de las pretemporadas de tantos países está por arder. Nos vemos por ahí.

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