Caracas ayer, Caracas siempre

El fútbol, como ente social que se inserta en el andamiaje del país, ha cambiado con él. Ya no se ven en las canchas aquellos jugadores preferentes, porque los mejores criollos han buscado del lado allá de las fronteras otros destinos más auspiciosos. Y aquí entra en juego el Caracas. Noel Sanvicente, técnico ayer y técnico hoy, no ve en el camerino alistándose para el partido a Rafael Castellín, a Darío Figueroa, Deivis Barone, Gabriel Cichero, José Manuel Rey, a Renny Vega, jugadores que en aquel momento llenaron el imaginario popular como miembros prominentes de la pandilla de 2009 que llegó a cuartos de final de la Copa Libertadores, y que no ascendió a las semifinales por aquel gol recibido por el Gremio de Porto Alegre en el estadio Olímpico. Hoy no están aquellos nombres en relieve, y es posible que en las calles de la ciudad sólo las menciones del arquero Alain Baroja y el marcador de punta izquierdo Bernardo Añor suenen en la memoria…

Pero más allá de recuerdos y de gustos, de épocas y de situaciones, el Caracas fue en la final del Torneo Apertura ante Estudiantes de Mérida otra vez el Caracas. El equipo de estirpe, el que se ha entronizado con propiedad en el legado de la ciudad, el sueño acariciado y eterno del doctor Guillermo Valentiner. “Los Rojos del Ávila”, como se les conoce en el habla popular, nunca han dejado de mirar hacia el porvenir, hacia lo que habrá de venir, y en esas debe estar ahora Sanvicente meditando en cómo afrontar sin dar ventajas la Libertadores del año por llegar. Hablemos con sinceridad: aun con todo ese amor por la camiseta, con todos los empeños posibles y la tenacidad capaz de cualquier gesta, el Caracas tendrá que salir a cazar, en el bosque de las posibilidades, los mejores jugadores a disposición. Hoy día, con todo el dinero envuelto en los torneos internacionales no hay quien no se aliste para la gran batalla, y en esas toma al equipo venezolano, lleno de voluntades y de promesas de jugadores en el camino de llegar, pero aún desprovisto de verdaderas figuras…

¿Y Estudiantes de Mérida? Tal vez los aficionados de hoy y los comunicadores sociales de nuevo cuño se hayan entusiasmado con el Caracas y con lo hecho por el Táchira en el teatro nacional, pero debemos decirle que Mérida es la génesis del fútbol venezolano. Sabemos que fue en el estado Bolívar donde se jugaron los partidos pioneros en el siglo XIX, pero fue allá, en las montañas merideñas y en el mítico colegio San José, donde se cultivó esa hermosa manera de jugar que ha aportado tantos frutos al país. Nos vemos por ahí.

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