La mente guarda en sus rincones ocultos viejas jugarretas. Hemos seguido el enfrentamiento entre la Vinotinto con Yeferson Soteldo y José Martínez, y partiendo desde ahí y hurgando entre tantos andares del pasado, recordamos uno de 1989 en el que Daniel Nikolac y Franco Rizzi, desde las trincheras de la rebeldía, protestaban contra Rafael Esquivel, a la sazón presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, las condiciones para la selección de un hotel de Sabana Grande. Los dos jugadores, uno arquero, el otro mediocampista, fueron excluidos del seleccionado nacional y amenazados con una suspensión que en realidad nunca se cumplió. Eran tiempos en los que aquellos combates, y sin los medios de comunicación de hoy, no tenían, para bien o para mal, la trascendencia actual…
Por entonces los aficionados estaban de parte de Nikolac y Rizzi, y obviamente, contra un federativo muchas veces errado, otras veces mal interpretadas sus buenas intenciones. Lo que en estos días sucede con Soteldo y Martínez es el espejo en el que se miran los opositores. Básicamente todo ha sido derivado de convocatorias de la Vinotinto, hechas por Oswaldo Vizcarrondo, conductor del equipo, en las que, quizás indirectamente, ha manifestado no necesitarlos al menos por ahora. La selección iniciará prontamente una gira por Asia para enfrentar a Japón y Corea del Sur, con jugadores jóvenes y miembros del fútbol nacional, y en quienes parece descansará la responsabilidad de llevar al país al Mundial de 2030. El fuego cruzado de las declaraciones entre Vizcarrondo y los dos jugadores ha sido, en verdad, balas lanzadas desde un solo lado. Soteldo, atacante del Fluminense, y Martínez, defensor del mediocampo del Corinthians, han manifestado abiertamente su contradicción, tal vez considerándose indispensables, pero sin respuesta, al menos directa, del seleccionador…
Y al contrario de aquella batalla antes reseñada y que involucró a Nikolac, Rizzi y Esquivel, los aficionados han dado un espaldarazo a Vizcarrondo, la parte oficial, y negado su buena voluntad a los futbolistas. Sin tomar partido, y sin dar ni quitar razón a ninguna de las dos orillas del río, alguna explicación pública han de dar Soteldo y Martínez. Tendría que ser una posición honesta, aunque la gente tiene derecho a dudar porque uno y otro viven las horas bajas de una caída de superioridad. ¿Cracks? Está por verse. Quizá si Venezuela hubiera clasificado al Mundial de Estados Unidos, México, Canadá, ellos estuvieran en fuertes posiciones; pero el fracaso de todo el equipo, que fue también el fracaso de ellos dos, marcó otros rumbos.
Nos vemos por ahí.




