Un domingo en la mañana, y la televisión transmite partidos de la segunda división del fútbol español. Más tarde vendrán los grandes equipos de varias ligas europeas y todo eso. Entonces nos preguntamos: ¿dónde están los jugadores venezolanos, en qué tremedal futbolístico se habrán enredado que ya no figuran? Solo se oye nombrar a Darwin Machis y Yangel Herrera en el Granada, pero ¿y los otros? Ni en Inglaterra, ni en Alemania, ni en Francia aparecen; en Italia solo Tomás Rincón vuela como un águila solitaria. Damos un salto al inmenso océano, hasta México, y allá Fernando Aristeguieta marca goles con el Morelia, y al bajar hasta Brasil, Yeferson Soteldo mete fintas desquiciantes desde el medio campo del Santos; y por China, Salomón Rondón anda en las suyas. Nada más. Entonces, vamos unos años atrás y dibujamos un mapa: por entonces florecían Juan Arango en Alemania, en el Nantes francés Oswaldo Vizcarrondo, Gabriel Cichero y el mismo Aristeguieta, todos titulares; en Inglaterra, Rondón era una sensación con el West Bronwich Albion, Rincón era hombre fundamental en el Torino y a Adalberto Peñaranda era visto en España como un jugador que prometía tardes de fuego…
Entonces, ¿a dónde habrá ido todo aquel talento y aquellos bríos de los futbolistas del país? ¿Hay un indeseado salto atrás? Diversos factores han de confluir en esta parada en el camino. Que no salgan nuevos muchachos con pinta internacional tiene que preocupar grandemente. De la generación que fue al Mundial Sub 20 de Egipto, en 2009, emergió la figura de Rondón, y de los subcampeones mundiales de 2017, Soteldo. Pero parece que hasta ahí. Y para que el infortunio se una a esta venida a menos, a Herrera, que parecía estar en los planes del Manchester City, le ha caído también la suspensión europea del club y esto seguramente va a influir en el desarrollo de su carrera…
Una teoría, que no parece tan descabellada, habla de la inadecuada alimentación de los muchachos de hoy. Se dice que, a falta de proteínas y dieta balanceada la próxima cohorte no crecerá lo suficiente y por ello no podrá ser competitiva en los planos del fútbol. Claro que este planteamiento solo lo podrá verificar el transcurrir del tiempo y sus resultados; por ahora es solo una especulación. Mirando el fútbol de fines de semana se siente la añoranza de criollos en la escena, de nombres sonoros y cercanos, y ni qué decir de espectáculos de grandeza como la Champions League. Aún se espera, como quien mira el lejano horizonte con una esperanza guardada, la aparición de ese crack que rompa los paradigmas europeos que siguen pensando que Venezuela es solo un país de beisbol, mises hermosas y petróleo. Nos vemos por ahí.




