Jude Bellingham marca ante el Espanyol en el inicio de la liga española. Kylian Mbappé está visto como el crack de esta generación. Vinicius es colocado por sus acólitos como el número uno. Rodrigo Hernández, Rodri, gana todos los premios. Erling Halland enciende a la gente con su juego y su capacidad de goles absurdos. Lautaro Martínez no se cansa de anidar en el fútbol italiano. Entonces, ¿quién puede ser, cuál es el que puede quitar la paja del heno? Cada uno tiene sus defensores a ver cuál de ellos ocupa los tronos dejados por Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. ¿Podrá alguno de ellos crecer tanto? El que pueda hacerlo estará llamado a ser un genio extraordinario, y además tendrá encima la responsabilidad que esto acarrea. Son jugadores habituados a lidiar con muchedumbres, a no dejarse amedrentar cuando el monstruo de mil cabezas está en contra, pero seguramente eso no es todo. Es también tener la certeza de que el mundo entero, como en El Aleph de Jorge Luis Borges, podría estarlos mirando, escudriñando en ellos, vislumbrando aciertos y adivinando errores…
El más completo, el que parece capaz de todas las cosas que el fútbol exige, es Mbappé. Es el único que despierta la sensación de derramar terror en los zagueros enemigos; es, como se suele decir, la bomba que en fracciones de segundo estallará en el área. Belligham sube y sube. Su extraordinario Mundial fue la llave que abrió los portones de las opiniones a su favor, y ahora en el Real Madrid a todas luces lo confirma. Vinicius es sorprendente; en partido en los que fracasa en los duelos con la marca implacable del lateral derecho adversario, de repente hace goles improbables; y Rodri, a despecho de la televisión, tiene el aval de construir y crear como un arquitecto el fútbol en el medio campo, que es el fútbol que los medios de comunicación, embriagados con los goleadores, no suelen ven…
Aún nos quedan Halaand y Martínez. El noruego ha subido en su reputación de marcar goles surrealistas, pierna derecha, pierna izquierda, cabeza, pecho, espalda, y de dibujar asombro en la gente; Martínez es más clásico, más tradicional, pero eficiente como cualquiera de los buenos; no es alucinante, pero sí excelso finalizador. Si echamos una mirada más profunda, más analítica, difícilmente conseguiremos saber quién es el mejor de la era actual. Unos y otros entran en la “subasta futbolística” a ver quién da más. Esta temporada en Europa puede recoger las cortinas y mostrarnos con más claridad las posibilidades de cada actor.
Nos vemos por ahí.




