Como ya se viene encima el Premundial Suramericano, habrá que estar con ojo avizor, porque las pequeñas cosas son las que cambian la historia. Una decisión podría tomar partido y modificar el curso de la clasificación: ¿estará la Vinotinto envuelta en una de esas escaramuzas que pueden marcar el destino?
El fútbol no ha sido un ejemplo de modernidad, pero para compensar su atraso prehistórico aceptó rápidamente la entrada en juego del Video Assistan Referree, llamado VAR para abreviar su largo y llamativo nombre, que ahora, como nunca, podría ser parte del viaje al Mundial.
Con partidarios y enemigos, de cierta manera el VAR ha cambiado la naturaleza del juego; justicia o confusión han sido las antípodas de una discusión que amenaza con encenderse. La Fifa, temerosa luego del escándalo del “Fifagate”, ha hecho del sistema de videos una ley irrefutable, aunque versiones hablan de que ha sido una manera de limpiar su nombre y de mostrar su rostro de organismo limpio de polvo y paja; es decir, que ha sido un movimiento político para complacer a quién sabe quién.
“El VAR es una vergüenza”, ha expresado, en lo más alto de su enfado, Diego Lugano, antiguo defensor uruguayo, al decir que cuatro de los cinco penales pitados a favor de Argentina en el Mundial de Catar habían sido inventados para favorecer a la selección albiceleste con la complicidad del sistema informático. Sus palabras han sido refrendadas por Sebastián “el loco” Abreu, quien dice que los árbitros deben ser humanos y no inteligencias hechas en computadoras. Este punto de vista de Abreu trae al escritorio otra discusión: ¿es el árbitro autónomo o esclavo de la tecnología? Lo más patético ha sido la apreciación de la posición adelantada y los penales: ¿cuándo son unos y cuando los otros? Un equipo que borda la pelota y llega luego de cinco o seis pases al área rival es descalificada al negarle su mérito por un milímetro de adelanto; y un penal es sentenciado por una mano involuntaria que siembra la duda y atiza la discusión de sí o del no.
Ir atrás ya no es posible. No hay manera de desandar el camino, así las voces de protesta hablen en tono alto y se unifiquen en una imaginaria ola de oposición. Detrás del fútbol de hay otros intereses, y, tomando la cuerda por la otra punta, hay quienes sostienen que el juego de hoy no es manejado por la Fifa, sino por empresas multinacionales que invierten en el fútbol universal, y particularmente en los mundiales, para controlar según sus intereses todos los movimientos.
Habrá que esperar por el devenir de los tiempos y el juicio de la historia. Pasados unos años se sabrá con alguna certeza mucho de lo que hoy está en entredicho. Y veremos con preocupación si el fútbol sigue por el sendero que ahora va, jugado por mujeres y hombres, o si en pocos años será por robots creados por un laboratorio. Vaya usted a saber.
¿Cómo detienen los tumultos?
Una de las razones colaterales del VAR estaba dirigido al impropio comportamiento de los jugadores en las canchas y en medio de los partidos.
Se decía, según las autoridades del arbitraje, que la nueva forma de sentenciar ciertas jugadas iba a ser inapelable y que en consecuencia, iba a acabar con los amontonamientos y palabreríos de futbolistas alrededor del juez. Pero no ha sido así; siguen los tumultos y los comportamientos reprochables, las protestas casi siempre infundadas porque los jugadores no solo protestan las decisiones arbitrales, sino su propia impotencia al no poder evitar sus errores.
Para paliar esta insubordinación y dividir la responsabilidad de las decisiones se ha hablado de partidos con dos árbitros, pero esta iniciativa ha chocado con el enfrentamiento de criterios de dos visiones diferentes y muchas veces opuestas.
En tips
Voces
Ya son demasiadas las protestas serias contra el sistema computarizado. La bandera la ha llevado España, donde en cada jornada hay tres o cuatro quejas.
Contramano
En contrario, se han visto reclamos por partidos en los el árbitro ha dado una sentencia sin hacer caso a los llamados de los jugadores para la revisión.
Injusticia
En la Olimpiada Moscú 1980, una posición adelantada de la selección cubana eliminó a Venezuela. El VAR hubiera evitado esta interesada falla arbitral.
Mundial
En la final Inglaterra-Alemania de 1966, un disparo de Geoff Hurst cayó en la raya y al árbitro validó el gol. ¿Qué hubiera pasado con la tecnología?
Seguimiento
El fútbol ha seguido las huellas marcadas por el fútbol americano y el baloncesto con la aplicación del video de la revisión de las jugadas dudosas.




