Y después que esto pase…

¿Qué será de la vida cuando la amenaza viajera se haya ido y ya deje de acecharnos? ¿Volverá a ser la que era antes? ¿Nos abrazaremos con la familia, con los amigos? ¿Iremos de vuelta a los parques, caminaremos en las mañanas, trotaremos por la avenida? ¿Iremos a la panadería a beber café marroncito o guayoyo, y a comprar pan y dulces cremosos?   ¿Saldremos a la puerta de casa a hablar tonterías necesarias con los vecinos de al lado? ¿Subiremos de nuevo a las camionetas por puesto, montaremos en el metro sin mascarillas, iremos al mecánico con el carro descompuesto o al fin podremos ir a la bomba a poner gasolina en los por estos días extenuados tanques? ¿Llegaremos a la noche a casa con el rostro cansado de sonreír con tanta gente a nuestro paso? ¿O tal vez, un poco preocupados, buscaremos el peso debajo de la cama para saber cuántos kilos engordamos en el encierro después de comer cada media hora? ¿O a lo mejor el primer día de la liberación entraremos al bar de la esquina a beber un par de cervezas para festejar la nueva vida?…

Muchos pensamientos pasan por la cabeza en estos días de confinamiento. En la lucha interna y empecinada por no caer en el pesimismo nos hemos imaginado todo lo escrito anteriormente, y cómo no, mirar en el estadio Olímpico o en la butaca de casa los partidos de fútbol. Ah, los partidos de fútbol… ese Caracas, ese Táchira, ese Barcelona, ese Real Madrid, ese Juventus, ese Manchester City. Ya vendrán, ya vendrán con todos los actores del gran circo que es el fútbol mundial…

Como no todo está perdido, como hay que hacerse fuertes desde la debilidad, los tiempos han sido buenos para mirar partidos y jugadores de diferentes épocas. Mundiales, copas América, Libertadores, ligas de todos los confines de la tierra. Entonces, hemos reparado en que tenemos la costumbre de creer que todo lo actual es y ha sido “lo mejor de la historia”, así, con las comillas que demuestran la intención inocente y maliciosa, a la misma vez. Vamos, como dicen los españoles.

Ver videos de lo que fue, por ejemplo, Johan Cruyff ha sido una delicia, Diego Maradona un placer, Alfredo Di Stéfano reconocer su grandeza, Garrincha burlando adversarios una risa, Zico lanzar como nadie tiros libres. Bueno, ¿y Pelé? Pelé no entra, porque él  nunca fue de este mundo. Un video del negro, como lo llama César Luis Menotti, llamado “Pelé eterno”, es, cuando menos, para el asombro. Claro que respetamos opiniones y perspectivas, pero si toda la gente del fútbol pudiera verlo sabríamos si “lo mejor de la historia” en referencia a lo actual, sigue teniendo vigencia. Por cierto: ¿qué será de la vida cuando la amenaza viajera se haya ido y deje de acecharnos? Nos vemos por ahí.   

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