Visión de juego | Involución al pasado o renovación unidos

Las elecciones de hoy serán las más trascendentes en la historia de la Federación Venezolana de Fútbol. Después de 29 años de dominio absoluto de Rafael Esquivel, se respira un nuevo clima de democracia y participación en la FVF. A diferencia de otros tiempos, en los que no había que elegir nada, porque Esquivel decidía el destino en cada Asociación, esta vez la vieja dirigencia tuvo pelea. No había quien los designara a dedo, porque el antiguo caudillo tiene casa por cárcel en Miami, a la espera de la sentencia definitiva que lo podría condenar hasta a 20 años de por su participación directa en la mafia corrupta de Conmebol. Tuvieron que ir a elecciones, y en las Asociaciones en la que se permitió la participación, los representantes de Esquivel y Jesús Berardinelli fueron barridos por los votos.

Hay que reconocer la firmeza de todos los miembros del Comité de Regularización de la FIFA. No se doblegaron a las múltiples presiones. Superaron con sabiduría el sistemático saboteo de abogados y “asesores”, cuyo único propósito a lo largo de estos meses fue enviar cartas a la FIFA para entorpecer o tratar de ayudar a las viudas plañideras de Esquivel, quejosas porque debieron someter sus cargos a elecciones. El Instituto Nacional de Deportes y su presidente, Juan Carlos Amarante, también hizo valer cada letra de la Ley del Deporte y el Reglamento Parcial Número 1, para evitar los vicios del pasado. Las elecciones repletas de clubes fantasmas, sin el Registro Nacional del Deporte actualizado y vigente, que aparecían de la nada para eternizar a los dirigentes, no se repitieron en este proceso. Donde hubo flagrantes irregularidades, el Comité de Regularización descartó la participación en la Asamblea General Nacional de hoy de los dirigentes electos de manera fraudulenta y objetos de impugnaciones.

Las elecciones de la FVF marcan un nuevo procedimiento democrático, transparente, participativo e incluyente que por extensión debe impregnar al resto de las entidades promotoras del deporte. Ninguna federación se puede amparar más en la agotada excusa de que aplicar la Ley del Deporte es una intervención del Estado. El miedo a que la FVF fuera a ser condenada por la Conmebol o FIFA, utilizado por Esquivel cada vez que se sentía amenazado, tampoco funcionó en este proceso. Las múltiples cartas enviadas a la FIFA y Conmebol, algunas pésimamente redactadas, cayeron en saco roto.

Después de cuatro meses de abierto oficialmente el proceso electoral en la FVF, todo culmina hoy con los votos de 94 representantes decidiendo el destino de la FVF. Tienen la última palabra. Les toca la histórica decisión de sepultar para siempre el ciclo de Esquivel y sus herederos a gobernar. El fútbol nacional reclama cambios profundo y renovación. La FVF puede involucionar hacia el pasado corrupto o avanzar unida hacia la modernización.

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