Visión de juego | Yulimar Rojas y Antonio Díaz no necesitan ninguna encuesta

Portar la bandera del país en la ceremonia del desfile de las naciones en los Juegos Olímpicos es uno de los mayores honores que puede recibir un atleta. En los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1926 se inició este rito, en el que cada delegación de los países participantes desfilan con un atleta al frente de todos, portando su enseña. No existe una fórmula para seleccionar al abanderado, pero la tradición y la mera lógica indican que esa responsabilidad debe recaer en el atleta con mayores méritos deportivos y ciudadanos a lo largo de su carrera.

En los pasados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro vimos desfilar, en el mítico estadio de Maracaná, a figuras legendarias del deporte llevando la bandera de su país. El mayor ganador de medallas en la historia de los Juegos Olímpicos, el tritón Michael Phelps fue el responsable de encabezar a la representación de Estados Unidos, pese a que su comportamiento fuera de la piscina había pasado por momentos de tribulación, al ser suspendido en 2009 por consumo de marihuana. Rafael Nadal, uno de los mejores tenistas de cualquier época, trece veces ganador del Roland Garros, fue la figura que lideró a España; Mijaín López, cinco veces campeón del mundo en lucha y doble medallista de oro en Beijing 2008 y Londres 2021 fue el abanderado de Cuba, que celebró una tercera dorada en Río del invencible gladiador de grecorromano; y nuestro medallista dorado en Londres 2012, el espadista Rubén Limardo Gascón, comandó a la delegación nacional.

En Venezuela, el artículo 29 de Ley del Deporte atribuye al Instituto Nacional del Deporte la facultad de “autorizar la representación oficial de la República en competencias internacionales”. La designación y entrega oficial de la bandera del país a la delegación que asiste a citas como Juegos Bolivarianos, Suramericanos, Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos solo es potestad del IND. El Presidente de la República es quien tradicionalmente entrega el pabellón al abanderado en solemne ceremonia.

A partir de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, el Comité Olímpico Venezolano decidió promover una encuesta popular para designar al abanderado, en el que los venezolanos pueden votar por los candidatos previamente seleccionados por el COV; aunque la última palabra al respecto la tienen siempre las autoridades deportivas del país.

Para los Juegos Olímpicos de Tokio, el Comité Olímpico Internacional aprobó que cada país tenga un abanderado masculino y otro femenino, a fin de promover la igualdad sexual en el deporte. Por su parte, el COV abrió esta semana su encuesta para que los venezolanos se vinculen a la escogencia del abanderado de nuestro país en Tokio. De antemano, los más firmes candidatos a portar la bandera son Yulimar Rojas y Antonio Díaz. La primera es la atleta con más méritos en los últimos años. Medallista de plata en Río 2016, oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y tetracampeona del mundo en salto triple; su palmarés es tan notable como el esfuerzo, humildad y orgullo para defender a Venezuela en cada competencia. Doble campeón del mundo y 16 veces medallista dorado continental, Díaz es la quinta esencia del atleta integral dentro y fuera del escenario competitivo. El karate debutará como deporte oficial en Juegos Olímpicos de Tokio, y para Díaz será un evento muy especial. Su primera comparecencia olímpica coincidirá con el anunciado retiro para su ilustre carrera. Más allá de cualquier encuesta demagógica para ganar ascendencia popular con escapulario ajeno, Yulimar y Antonio forman parte de esa auténtica venezolaneidad que siempre merece ir a la vanguardia, bandera en alto.

Julio César León hizo su propia tricolor en los Olímpicos de Londres 1948

El primer abanderado de nuestro país fue el campeón de ciclismo Julio César León en los Juegos Olímpicos de Londres 1948. En esa época, el deporte venezolano estaba en etapa de gestación y carecía de los recursos necesarios para enviar una delegación a esta cita deportiva. De modo pues, que el pedalista trujillano decidió tocar las puertas de la Embajada de Inglaterra en Venezuela, que le consiguió un boleto para que viajara a Londres. Una vez allí, León buscó el apoyo del embajador de Venezuela en aquel país para recibir una bandera, pero solo recibió un portazo en la nariz.

Así que el propio Julio César compró las telas amarilla, azul y rojo, y con un asta improvisada, que elaboró con el palo de un haragán y un alambre, armó su pabellón nacional. El 29 de julio de 1948 se convirtió en el primer atleta venezolano en desfilar en la ceremonia de naciones, y competir en unos Juegos Olímpicos. Perdió en la segunda ronda con el italiano Mario Ghella, pero su nombre ya estaba en la historia. Los abanderados olímpicos de Venezuela no han sido sinónimo de medallas. De hecho, el único atleta en desfilar con la tricolor y ganar presea en esos mismos Juegos Olímpicos ha sido el triplista Asnoldo Devonish.

El atleta zuliano encabezó a la delegación nacional en los Juegos de Helsinski 1952, en los que conquistó la primera presea en la historia del olimpismo nacional al ganar la de bronce en el salto triple con un vuelo de 15,52 m. Ninguno de los otros 17 abanderados subió al podio en los mismos Juegos que portó en estandarte. La tenismesista Fabiola Ramos fue la abanderada en Londres 2012, cuando Limardo se llevó el oro en esgrima. El espadista guayanés portó la tricolor en los JJOO de Río.

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