En la pelota | MLB no quería negros ni mulatos pero algunos mestizos se colaron

Hace tres días fue el aniversario 75 de la llegada de Jackie Róbinson a las Grandes Ligas, en 1947. Y hace 93 años, porque fue en 1929, que el comisionado Kenesaw Mountain Landis, anuló los contratos a tres bigleaguers, porque ser mulatos. Eran dos cubanos, hijos de españoles y cubanas, y un estadounidense hijo de rubio y negra, ambos estadounidenses.

Landis, en extremo racista, sentenció: “En nuestro beisbol no aceptaremos a nadie, sea de donde sea, que tenga siquiera una gota de sangre de negro. Es la Regla. Somos un espectáculo de blancos para blancos”.

Fue Robinson quien públicamente rompió la barrera racial en Grandes Ligas, el 15 de abril de 1947.

Pero antes de esa fecha, Landis no había contado con la astucia de los latinoamericanos.

El cubano Tomás De la Cruz, quien lanzó con los Rojos en 1944, era mestizo, o mulato, y logró burlar a las Mayores por sus finas facciones, como había ocurrido con otro de Cuba, Roberto “Tarzán” Estalella, 1935-1949 (Senadores, Carmelitas y Phillies), y el venezolano Alejandro “El Patón” Carrasquel, 1939-1949 (Senadores y Medias Blancas).

Así que De La Cruz ya había pasado por la pelota Mayor y Estalella y Carrasquel, estaban en Grandes Ligas cuando llegó Jackie Róbinson, en 1947.

Por cierto, Alejandro Carrasquel fue de los sancionados como inelegibles, por abandonar las Grandes Ligas e irse a México, tras los mayores honorarios que pagaba el jarocho Jorge Pasquel. Con los Senadores cobraba siete mil 600 dólares por temporada, y lo cambiaron a los Medias Blancas al terminar la campaña de 1945. Pero Pasquel lo contrató por 35 mil dólares para tres años.

En México, El Patón lanzó para los Águilas de Veracruz y los Sultanes de Monterrey.
Cuando el sobrino de El Patón, Alfonso “Chico” Carrasquel, llegó a los Medias Blancas en 1950, un periodista del “Chicago Tribune” le preguntó: “¿Ud. es negro o blanco?” El Chico respondió:“Juego en las dos Ligas”.

De la Cruz fue elegido al Salón de la Fama del Beisbol Cubano en 1960, poco después de su muerte. Roberto Estalella fue exaltado al Museo Salón de la Fama del Beisbol de Matanzas, en 2017. Y a Alejandro Carrasquel lo elevaron al Salón de la Fama del Beisbol Venezolano, en 2003.

Tres hijos de Latinoamérica, bigleaguers inmortales, quienes lograron superar los prejuicios raciales de una época muy dura en Estados Unidos.

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