El inicialista ha disputado 15 temporadas en las Grandes Ligas, todas con el uniforme de los Nacionales de Washington.
Los grandeligas conviven juntos en un clubhouse por nueve meses, además del dugout, asientos de autobuses, aviones y habitaciones de hoteles. Unos se tratan como hermanos y otros como fieles compañeros de equipo para llegar a la meta, la cual es el campeonato. Es por ello que, Ryan Zimmerman, pelotero insignia de los capitalinos en época del Covid-19 añora su día a día y las relaciones que ha creado a lo largo de su trayectoria en en los terrenos.
El nacido en Washington, le comentó al reportero de AP Howard Fendrich que: «Conduzco hacía el estadio y cuando llego, empiezo a subir las escaleras del clubhouse y en ese momento empiezo a oler, siendo esta una sensación única».
Además, el inicialista extraña las conversaciones con sus compañeros de equipo y con los jugadores de los otros clubes. Pero, eso no es todo sino que también añora las pláticas con los árbitros y ver al personal del estacionamiento y a la misma pareja de agentes de seguridad que siempre están fuera del clubhouse.
Para nadie es un secreo que todo jugador que pase 10 o 15 años en una misma organización pueden impulsarlo a lograr grandes relaciones, las cuales van desde los compañeros de equipo, hasta el cocinero del clubhouse. En el caso del veterano pelotero, agregó que: «No te das cuenta de que has creado vínculos con estas personas en los últimos años, sin embargo, muchos años. Parece que algunos de ellos han estado allí tanto tiempo como yo. También extraño esas relaciones».
En el 2019, el Nationals Park se convirtió en un resinto con aroma de campeón, los fanáticos se unieron para impulsar a su equipo a su primer campeonato, e incluso, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. asistió a un juego de la Serie Mundial y vivió en carne propia el popular «Baby Shark» todo esto se convirtió en el día a día de Zimmerman.
Otra de las declaraciones del grandeliga fueron: «Extraño en este momento, la competencia y la adrenalina que obtienes al correr al campo con 30.000 o 40.000 personas que vienen a verte jugar. Es genial ver a algunos de los poseedores de boletos de temporada y fanáticos que he conocido durante 10, 15 años y que vienen a casi todos los juegos en casa».
La ausencia del beisbol de las Grandes Ligas ha llevado a los jugadores a cambiar su estilo de vida y su rutina, mientras que el público estadounidense y del mundo se las arregla para vivir sin los deportes, todo esto gracias a la irrupción del Covid-19.




