Sin El Día de Jackie, recordamos su juicio

No solo estamos sin beisbol, confinados y amenazados por el invisible coronavirus. También nos quedamos sin El Mes de Jackie Róbinson. Ha pasado casi todo abril, y ningún bigleaguer vistió un uniforme número 42, cuando desde 1997 en cada 15 de abril, se ve ese número en todas las espaldas de todos y cada uno de los peloteros de las Mayores.

Es el recuerdo y la gratitud para con el hombre que desempeñó a cabalidad la misión encomendada por los Dodgers en 1947, al uniformarlo para que desarrollara una carrera tan brillante, que culminó en Cooperstown, y para que luchara como valiente guerrero, por la integración racial en el beisbol, que había permanecido rota durante 63 años. Pero el universitario Jackie, el negro que llegó a Grandes Ligas a los 28 años, estelar también, en fútbol americano, basquetbol y pista y campo, había nacido, además, para luchar a favor de los derechos humanos. 

Entre 1942 y 1944, estuvo en el Army, y alcanzó el grado de teniente. En cierta oportunidad, en Houston, iba él uniformado, en un autobús que se llenó de pasajeros, por lo que al subir uno más y blanco, de acuerdo con las reglas, si había algún negro sentado, debía cederle el puesto. Como Róbinson se negó a las exigencias, intervino el chofer. “Usted como militar que es, debe saber su obligación de dejar el asiento a este señor”. “Desconozco tal ‘obligación” fue la respuesta, “por lo que no estoy dispuesto a pararme, a menos que suba al vehículo una dama negra. Y entonces, con todo placer le daría el asiento”.

 El chofer no se atrevió a usar la fuerza, porque tenía todas las de perder, ya que se trataba de un teniente. Pero cambió de ruta, hasta una estación policial, donde expuso lo ocurrido. En los días siguientes, Jackie fue sometido a juicio, ante un tribunal militar. Cuando le dijeron que iban a ponerle un abogado defensor, se opuso. Alegó…: “Nadie conoce mis derechos mejor que yo. Por lo que yo mismo me defenderé”.

 Durante dos semanas estuvo Jackie, entonces de 24 años, en una especie de guerra contra el mundo. Pero al final había convencido al jurado, todos militares blancos, de que tenía razón. Lo absolvieron Vistió el uniforme de teniente durante un año más, antes de reportarse a las Ligas Negras.

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