Tiempo de buenos muchachos

A Martin Scorsese se le ocurrió titular una película así, “Buenos Muchachos”, que más bien era una paradoja para describir la vida de tres gansters de vida loca y excesiva representados por Robert de Niro, Ray Liotta y Joe Pesci. De ese film tomamos, y hacemos la aclaratoria para que no queden dudas, solo el título y no el argumento, porque ahora vamos a hablar de un grupo de verdaderos “buenos muchachos” venezolanos que por estos días desparraman con tenaz insistencia de mineros sus nombres en los estadios del mundo y en los medios de comunicación social. Domina el beisbol con todos esos tipos que parecen salidos de una historieta de superhéroes de Marvel; sus gestas asombran, pero atención, porque por ahí también suena duro el fútbol con Josef Martínez.

Esta temporada no fue como la del año pasado, cuando como emperador del gol también tuvo aliento para remar en el mar picado de los zagueros rivales hasta ser designado como el Jugador Más Valioso. Pero no le ha importado demasiado, porque como el fútbol es deporte de colectivismo en el que lo más importante es el equipo, lo que queda en los registros sagrados de las victorias y las derrotas, ahí ha estado él, indómito y rebelde, empecinado con su Atlanta United en la lucha persistente por la reválida del título de la Major League Soccer.

El mexicano Carlos Vela y el sueco Zlatan Ibrahimovic lo miraron de lado y no lo dejaron escapar: cuidado, cuidado, porque por ahí viene el suramericano. Josef debió seguir la carrera desde el tercer lugar de la artillería pesada, pero no por eso se quedó en la trinchera de la batalla: marcó el gol del año, aquella parábola inaudita en la pradera izquierda que provocó una alucinación colectiva y la inscripción para el Premio Puskas como firme candidato a la diana del año.

Aníbal Sánchez, José Altuve, Robinson Chirinos, Asdrúbal Cabrera, Gerardo Parra aparecieron en el escenario en el intenso batallar de la Serie Mundial, que equivale en categoría futbolística al título de la MLS, y que justifican junto al juego del balón y los goles el título de esta nota. Ante tanta dificultad vista en la calle, ante tanta diatriba nacional, ellos han insurgido desde lo impensable para transfigurarse en esperanzas del país. Son todos ellos, quién lo va a negar, los “buenos muchachos”, no los malvados de la cinta de Scorsese, sino aquellos salidos gota a gota de las destilerías de las tinajas criollas.

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