En menos de dos años y medio, del 18 de noviembre de 1953 al 17 de abril de 1956, Luis Aparicio Montiel pasó de reemplazar a su padre, Luis Aparicio Ortega “El Grande de Maracaibo”, en el campocorto del club Gavilanes de Maracaibo, en la que fue la novena campaña de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (1953-54), a jugar a diario, como shortstop de los Medias Blancas de Chicago, en sustitución del caraqueño Alfonso “Chico” Carrasquel, quien había ocupado ese lugar por seis campañas (1950-55), para iniciar así una sobresaliente trayectoria de Grandes Ligas que se prolongó por 18 años.
Gracias a su especial talento para jugar la posición y a una excelente habilidad ofensiva, especialmente en el arte de robar bases, Aparicio entró por la puerta grande al mejor beisbol del mundo en 1956.
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Hace exactamente setenta años finalizó su primera campaña de bigleaguer como el primer pelotero de origen latinoamericano distinguido con uno de los reconocimientos anuales que otorga la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés).
El 30 de septiembre de 1956, última fecha del calendario regular, de 24 votos que se emitieron en la Liga Americana, 22 favorecieron al torpedero zuliano que entonces contaba 22 años de edad, uno fue a emitido para el jardinero de los Indios de Cleveland, Rocky Colavito, y uno correspondió a Tito Francona, jardinero e inicialista de los Orioles de Baltimore.
En su estreno, Aparicio ligó de 3-1 con cuatro lances sin error como anfitrión de la tribu de “Carrasquelito” en el viejo Comiskey Park.
Desde esa primera fecha se ganó la confianza del mánager Marty Marion y comenzó a labrar prestigio por la excelencia defensiva y capacidad para robar almohadillas. En ese año de estrenó encabezó el departamento de estafas con 21 robos, en la que fue la primera de nueve campañas seguidas como líder del departamento.
A principios de septiembre, Marion reveló que no tenía la menor duda de que el joven paracorto venezolano había reunido las credenciales para llevarse el trofeo que se otorga desde el año 1947.
“¿Quién será el Novato del Año de la Liga Americana?, fácil: Luis Aparicio», respondió Marion ante la consulta que le hicieron representantes de la revista The Sporting News.
“Nadie se le acerca, ha jugado muy bien al campo. Mucho mejor de lo que se esperaba. El bateo, que era la duda, ha sido más que adecuado, mientras que en fildeo está demostrando que es el mejor shortstop del momento en la Liga Americana. Es rápido, ágil, elegante, tiene unas tremendas manos y !cómo destaca haciendo las jugadas detrás de la segunda base!».
En 152 de los 154 juegos de la eliminatoria, Aparicio dejó promedio de .266 (de 533-142) y fue líder entre todos los shortstops que jugaron ese año en los rubros de total de lances (759), asistencias (474) y outs (250).
Los otros 25 premiados
Después de Aparicio, otros jugadores latinoamericanos que han sido distinguidos por la BBWAA con del premio Novato del Año, son los dominicanos Alfredo Griffin (1979/LA), Raúl Mondesí (1994/LN), Rafael Furcal (2000/LN), Albert Pujols (2001/LN), Ángel Berroa (2003/LA), Hanley Ramírez (2006/LN), Neftalí Feliz (2010/LA), Julio Rodríguez (2022/LA) y Luis Gil (2024/LA); los cubanos Tony Oliva (1964/LA), José Canseco (1986/LA), José Fernández (2013/LN), José Abreu (2014/LA),Yordan Álvarez (2019/LA) y Randy Arozarena (2020/LA); los puertorriqueños Benito Santiago (1987/LN), Sandy Alomar (1990/LA), Carlos Beltrán (1999/LA), Geovanny Soto (2008/LN) y Carlos Correa (2015/LA); los venezolanos Oswaldo Guillén (1985/LA) y Ronald Acuña (2018/LN); el panameño Rod Carew (1967/LA) y el mexicano Fernando Valenzuela (1981/LN).
Dijo adiós a MLB hace 53 años
En una doble tanda entre Cerveceros de MIlwaukee y Medias Rojas, disputada en Boston el 28 de septiembre de 1973, se despidió Aparicio como bigleaguer. Su equipo ganó ambos juegos y bateó de 6-2 con tres anotadas y dos impulsadas. En el séptimo inning del segundo partido conectó el último hit de su carrera ante envío del zurdo Kevin Kobel. En marzo de 1973 , Boston lo dejó libre. En 2599 partidos dejó promedio vitalicio de .262 con 1335 anotadas, 2677 hits, 394 dobles, 83 jonrones, 791 impulsadas y 506 robos, mientras que a la defensiva, en 22 mil 406 entradas y dos tercios como shortstop, dejó promedio vitalicio de fildeo de .972 al incurrir en 366 errores en 12 mil 930 lances. En agosto de 1984 fue inmortalizado en el l Salón de la Fama de Cooperstown.




