Cristiano Ronaldo y Neymar, no obstante la diferencia de edad entre uno y otro, pertenecen a la misma generación de futbolistas. El pasado sábado coincidió el aniversario 37 del portugués y el 30 del brasilero, y son muchas las cosas que los unes.
Formaron, junto a Lionel Messi, la trilogía que acaparó la atención mundial en la década pasada, y aun parte de esta, como testimonio de una época que se ha iluminado con el genio de esa cofradía.
Los medios de comunicación, ávidos de cosas qué decir, y la gente, como en toda las épocas necesitada de ídolos, los ha adorado, pensando, convencidos por la avasallante publicidad, que son “los mejores de la historia”.
Se ha magnificado su andar, cualquier gesto en la cancha de alguno de los tres ha “maravillado” a la gente, y solo se espera que alguno de ellos gane el Mundial para consagrarse, para terminar de rendirle tributo su a aporte al fútbol como en ningún otro momento de la vida…
Estas cosas del fútbol tienen más que ver con la trascendencia, las emociones de cada generación y lo que representó para cada uno, que los goles marcados o dejados de marcar. En una época fueron Alfredo Di Stéfano y Pelé, luego Johan Cruyff y Franz Beckenbauer, después Diego Armando Maradona y Ruud Gullit, y para usted de contar.
Siempre los ha habido, y ahora, echando una mirada hacia el beisbol de grandes ligas, pensamos que con razón hay un Comité de Veteranos que vela porque los nuevos periodistas no se lo lleven todo a la hora de elegir aspirantes al Salón de la Fama.
Mientras aquello sucedía en virtud del poder de los medios, por Venezuela se hablaba de Juan Arango y Salomón Rondón. Arango, retirado del campo y ahora con 41 años de edad, Rondón, aun vigente, con 32. Esa era y ha sido la realidad venezolana, y la traemos porque ha coincidido en el tiempo con la Cristiano y Neymar, de cumpleaños, y Messi…
Pero decíamos que “a la sombra” de una generación, porque como siempre otros vendrán. Y no solo vendrán, sino que han llegado. Como tendencia humana natural los de antes se resisten a entregar el bastión, porque tal vez no conciban que llegan Kylian Mbapeé y Erling Haland, y Vinicius, y Dusan Vlahovic. Y Yeferson Soteldo, y Jefferson Savarino.
Cristiano, Neymar y Messi alargan su sombra y no se entregan, pero como el tiempo es una de las cosas más asombrosas que haya inventado el hombre, algún día dirán adiós y que el juicio de la historia diga cuán grandes, de verdad verdad, han sido. Esperemos, pues, ese momento. Nos vemos por ahí




